La vicepresidenta confirmó su presencia en el acto por el Día de la Bandera, aunque Presidencia no la incluyó entre los invitados oficiales. La decisión expone una vez más la ruptura política con Javier Milei y agrega tensión a una ceremonia que reunirá a las principales figuras del Gobierno.
La vicepresidenta Victoria Villarruel participará este sábado del acto central por el Día de la Bandera en Rosario, pese a no haber sido convocada formalmente por el Gobierno nacional. La decisión profundiza la distancia política con el presidente Javier Milei y amenaza con convertir una ceremonia patriótica en un nuevo escenario de exhibición de la interna libertaria.
Fue la propia titular del Senado quien confirmó su presencia a través de las redes sociales. En un mensaje publicado durante la noche del jueves, destacó su vínculo familiar con la ciudad santafesina y reivindicó la importancia simbólica del Monumento Nacional a la Bandera.
La definición llegó después de varios días de especulaciones sobre su participación y luego de que trascendiera que la Casa Rosada no tenía previsto incluirla entre las autoridades nacionales invitadas al acto oficial.
Una ausencia de invitación que agrava la interna
La exclusión de Villarruel se inscribe en una secuencia de gestos políticos que reflejan el deterioro de la relación entre ambos integrantes de la fórmula presidencial.
El antecedente más reciente ocurrió durante el Tedeum por el 25 de Mayo, cuando la vicepresidenta tampoco fue convocada por el Ejecutivo, una situación inédita desde la llegada de La Libertad Avanza al poder.
En el entorno de Villarruel interpretan estos movimientos como una decisión deliberada de la Casa Rosada para aislarla políticamente. Por eso, la vicepresidenta resolvió mantener su agenda institucional y asistir de todos modos a una de las fechas patrias más relevantes del calendario nacional.
La estrategia busca enviar una señal de autonomía frente al núcleo de poder que integran Milei y su hermana, Karina Milei, quienes concentran las principales decisiones políticas del oficialismo.
El protocolo, un nuevo foco de conflicto
La presencia de Villarruel abre ahora interrogantes sobre cómo será su ubicación dentro de la ceremonia.
Fuentes vinculadas a la organización señalaron que la distribución de autoridades nacionales depende de Presidencia de la Nación, que controla los aspectos protocolares cuando el jefe de Estado participa de este tipo de eventos.
Por esa razón, no está definido si la vicepresidenta ocupará un lugar cercano al Presidente o si quedará relegada a otro sector del acto.
La cuestión será resuelta en las últimas reuniones de coordinación entre los equipos de protocolo de Nación, la provincia de Santa Fe y la Municipalidad de Rosario.
Pullaro busca preservar el perfil institucional
Mientras la tensión entre Milei y Villarruel domina la atención política, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, intenta mantener el foco en la celebración institucional.
Desde la administración provincial evitaron involucrarse en la disputa y aclararon que la organización del acto contempla la participación de todas las autoridades que decidan asistir.
La posición de Pullaro responde a una estrategia más amplia orientada a preservar una relación institucional con el Gobierno nacional, aun en medio de diferencias vinculadas a la obra pública y al financiamiento de proyectos provinciales.
En ese marco, la gestión santafesina destacó haber concluido con recursos propios las obras de restauración del Monumento Nacional a la Bandera, una intervención que demandó una inversión superior a los 4.000 millones de pesos.
Adorni y el gabinete también estarán presentes
La ceremonia contará además con la asistencia del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuya presencia ya fue confirmada por fuentes oficiales.
Será una de sus primeras apariciones públicas luego de la controversia generada por la presentación de su declaración jurada rectificativa y en medio de la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito.
También se espera la participación de buena parte del gabinete nacional, siguiendo la directiva transmitida desde la Casa Rosada para acompañar al Presidente durante la conmemoración.
Una foto política bajo tensión
Más allá del carácter institucional del acto, la presencia simultánea de Milei y Villarruel volverá a poner bajo la lupa una relación que atraviesa su momento más delicado desde el inicio de la gestión.
La vicepresidenta viene diferenciándose cada vez más de las decisiones del Ejecutivo y construyendo un perfil propio dentro del oficialismo. La decisión de viajar a Rosario aun sin invitación formal refuerza esa estrategia y deja en evidencia que la disputa ya no se limita a desacuerdos internos, sino que se expresa públicamente en cada gesto político.
Con el Monumento a la Bandera como escenario y bajo la mirada de todo el arco político, la celebración patria podría convertirse nuevamente en una postal de las tensiones que atraviesan al Gobierno nacional.
