La vicepresidenta Victoria Villarruel, en ejercicio del Poder Ejecutivo por el viaje del presidente Javier Milei a Estados Unidos, se pronunció sobre el reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que revocó la decisión de Donald Trump de imponer aranceles globales a las importaciones y aprovechó para cuestionar la política de apertura comercial que impulsa la administración libertaria.
El máximo tribunal estadounidense resolvió, por seis votos contra tres, dejar sin efecto la imposición de gravámenes masivos a productos importados que habían sido establecidos con el objetivo de proteger la industria local y fomentar el empleo, en el marco de la estrategia comercial del expresidente republicano frente al déficit externo y la competencia con China.
Críticas a la desregulación y defensa del proteccionismo
Villarruel defendió la política arancelaria impulsada por Trump y sostuvo que la decisión judicial representa “un golpe a las políticas de producción y establecimiento de empresas en Estados Unidos”. En ese sentido, trazó un paralelo con la situación argentina.
“Sin empleo nacional y sin producción nacional no hay políticas reales de gobierno. Sin industria, se pasa a depender hasta en lo más mínimo de China, un país comunista. Para Trump primero está Estados Unidos, para mí, primero está la Argentina”, afirmó.
En una crítica indirecta a la orientación económica del Gobierno, la vicepresidenta cuestionó el proceso de desregulación y la flexibilización de importaciones. “La apertura total y libre de las importaciones solo favorece la dependencia de China y profundiza las emergencias económicas y sociales”, advirtió.
Reconocida por una postura nacionalista que contrasta con la visión liberal del mandatario, Villarruel sostuvo que el país tiene “todo para ser una potencia mundial” y rechazó la idea de limitarse a un modelo basado exclusivamente en servicios. “Estamos hablando de nacionalismo o globalismo”, sentenció.
El contexto del cierre de FATE
Las declaraciones se producen días después del cierre de la fábrica de neumáticos FATE, propiedad del empresario Javier Madanes Quintanilla, que dejó sin empleo a más de 900 trabajadores en un contexto de caída del consumo y aumento de importaciones de cubiertas de origen chino.
La vicepresidenta había visitado la planta de Virreyes el año pasado, en el marco del Día Nacional de la Industria, donde fue recibida por el propio Madanes Quintanilla y recorrió las instalaciones. Según relató entonces en su cuenta de X, mantuvo conversaciones sobre la situación productiva de la compañía.
Durante esa visita también fue repudiada por trabajadores que exhibieron carteles de protesta. El secretario del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), Alejandro Crespo, le entregó un documento con reclamos en el que cuestionó tanto el modelo económico nacional como la presencia de la vicepresidenta en la planta en medio de despidos y tensiones laborales.
Las recientes declaraciones de Villarruel reavivan el debate interno dentro del oficialismo respecto al rumbo de la política comercial y su impacto en la industria local, en un escenario marcado por la recesión y la discusión sobre el equilibrio entre apertura económica y protección del empleo.
