Organizaciones sociales, sindicatos, trabajadores de la salud y agrupaciones de pacientes realizaron este miércoles una nueva Marcha Federal por la salud pública para rechazar los recortes impulsados por el Gobierno nacional sobre el sistema sanitario. La concentración principal comenzó frente al Ministerio de Salud de la Nación, en la Ciudad de Buenos Aires, y tuvo réplicas en distintas provincias.
La movilización apuntó contra el desfinanciamiento de hospitales, programas de acceso a medicamentos, campañas de vacunación y políticas de salud mental. Los organizadores advirtieron que el ajuste ya impacta de manera directa sobre millones de personas que dependen exclusivamente del sistema público para acceder a tratamientos, controles y medicación.
Uno de los principales reclamos estuvo centrado en la situación del programa Remediar, que garantizaba la entrega gratuita de medicamentos esenciales a través de centros de atención primaria. Desde las organizaciones denunciaron demoras, recortes y dificultades crecientes para sostener la provisión de tratamientos básicos.
“Estamos viendo cómo el ajuste empieza a sentirse en cada hospital, en cada centro de salud y en cada paciente que no puede acceder a su tratamiento”, sostuvo Manuel Fonseca, referente del Foro por el Derecho a la Salud, una de las organizaciones impulsoras de la protesta.
Los convocantes también alertaron por problemas en la distribución de vacunas del Calendario Nacional, además de faltantes en hospitales y centros sanitarios. Según remarcaron, el deterioro presupuestario se refleja tanto en la infraestructura como en la atención cotidiana de los pacientes.
En ese contexto, el médico sanitarista Leonel Tesler aseguró que el sistema sanitario atraviesa una situación crítica. “Hoy el sistema estatal está en una crisis sin pandemia”, afirmó en la previa de la movilización, al advertir sobre hospitales “sobrecargados” y profesionales “desgastados” por la tensión presupuestaria acumulada en los últimos meses.
Las organizaciones señalaron además que el aumento de los costos de las prepagas y obras sociales empujó a cada vez más personas a recurrir al sistema público de salud, lo que incrementó aún más la demanda sobre hospitales y centros de atención primaria.
La convocatoria fue presentada como una movilización “abierta y federal” y reunió a trabajadores sanitarios, estudiantes, profesionales, organizaciones sociales y agrupaciones de pacientes. Desde el Foro por el Derecho a la Salud insistieron en que “la salud no puede ser una mercancía” y reclamaron la restitución de programas sanitarios, la normalización en la entrega de medicamentos y vacunas y un refuerzo urgente del financiamiento público.
Los organizadores buscaron además replicar el impacto político y social que tuvieron las recientes marchas universitarias contra el ajuste educativo impulsado por la administración de Javier Milei. Según denunciaron, el deterioro del sistema sanitario afecta especialmente a los sectores más vulnerables y ya tiene consecuencias concretas sobre el acceso a tratamientos esenciales en distintos puntos del país.
