El Consejo de la Unión Europea dio este viernes un paso decisivo al aprobar de manera provisional el acuerdo comercial con el Mercosur, despejando uno de los principales obstáculos para la ratificación del entendimiento alcanzado por la Comisión Europea con el bloque sudamericano hace poco más de un año. De concretarse el proceso completo, el tratado dará lugar a la zona de libre comercio más grande del mundo, con más de 720 millones de consumidores potenciales.
Según confirmaron fuentes diplomáticas europeas, la aprobación contó con el respaldo mayoritario de los Estados miembro y quedará formalmente cerrada una vez que el Consejo complete el procedimiento administrativo previsto. La definición destrabó una negociación que llevaba semanas empantanada y habilita a que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firme el acuerdo este lunes en Asunción junto a los países del Mercosur: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Las concesiones que destrabaron la votación
La clave política para alcanzar el aval estuvo en las concesiones realizadas por Bruselas a Italia, que semanas atrás había puesto en duda su acompañamiento. Esas modificaciones evitaron la conformación de una minoría de bloqueo dentro del Consejo Europeo, mecanismo que exige al menos cuatro países que representen más del 35% de la población del bloque para frenar una decisión.
Con ese escollo superado, el acuerdo avanzó en el plano intergubernamental. Sin embargo, el proceso aún no está cerrado: el Parlamento Europeo deberá aprobar el tratado en las próximas semanas para que pueda entrar en vigor.
Allí se anticipa un nuevo foco de tensión. Cerca de 150 eurodiputados, sobre un total de 720, advirtieron que podrían recurrir a la Justicia europea para intentar frenar la aplicación del acuerdo, lo que abre un escenario de discusión jurídica y política adicional.
Un acuerdo tras 25 años de negociaciones
El entendimiento llega después de más de 25 años de negociaciones y tras meses de gestiones intensas para asegurar el respaldo de los principales actores del bloque europeo. La Comisión Europea considera al acuerdo una pieza central de su estrategia económica y geopolítica.
Desde Bruselas sostienen que el tratado permitirá abrir nuevos mercados, compensar parte de las pérdidas comerciales derivadas de los aranceles estadounidenses y reducir la dependencia de China, especialmente mediante un mayor acceso a minerales críticos y materias primas estratégicas.
En ese esquema, Alemania y España se consolidaron como los principales defensores del acuerdo dentro de la Unión, al considerar que fortalece la proyección global del bloque y diversifica sus relaciones comerciales en un contexto internacional cada vez más fragmentado.
Francia mantiene su rechazo y escala el conflicto interno
Pese al aval preliminar, Francia mantiene una postura de rechazo frontal. El presidente Emmanuel Macron ratificó que su país votará en contra del acuerdo, reflejando un consenso político interno adverso y la fuerte presión del sector agropecuario francés.
El mandatario lo confirmó a través de un mensaje en la red social X, donde aclaró que la firma del acuerdo “no significa el final del proceso” y aseguró que seguirá exigiendo garantías para proteger a los productores locales.
La definición se dio en un contexto de protestas rurales en Francia. Productores agropecuarios bloquearon accesos clave de París y zonas emblemáticas como el Arco del Triunfo, con la movilización de alrededor de 100 tractores, en rechazo a la apertura comercial con el Mercosur.
Cláusulas espejo y salvaguardas
Macron reconoció, no obstante, que la Comisión Europea incorporó algunos reclamos impulsados por su país. Entre ellos, las denominadas “cláusulas espejo”, que buscan garantizar que productos importados —como carne vacuna, aves y azúcar provenientes de Brasil y Argentina— cumplan las mismas normas sanitarias y ambientales que rigen dentro de la Unión Europea.
Además, insistió en la necesidad de mecanismos de salvaguardia que permitan frenar importaciones si se produce una caída abrupta de precios que afecte al mercado interno europeo.
Con el aval preliminar del Consejo, el acuerdo UE–Mercosur entra en su etapa más decisiva. Mientras Bruselas y los países sudamericanos celebran el avance histórico, el debate político y social dentro de Europa anticipa que la recta final hacia la ratificación definitiva estará lejos de ser un trámite sencillo.
