El IPC volvió a desacelerarse y quedó por debajo de las previsiones del mercado. La inflación núcleo perforó el 2% por primera vez desde septiembre y los analistas creen que junio podría mostrar una nueva baja.
La inflación de mayo fue del 2,1% y registró su menor nivel desde septiembre del año pasado, consolidando una tendencia de desaceleración que ya lleva dos meses consecutivos. El dato difundido por el INDEC quedó por debajo de las estimaciones privadas, que en promedio proyectaban una suba de precios cercana al 2,3%.
Con este resultado, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un aumento del 14,7% en los primeros cinco meses de 2026, mientras que la variación interanual se ubicó en 33,2%.
Uno de los datos más observados por economistas y analistas fue el comportamiento de la inflación núcleo, que excluye componentes estacionales y regulados. Ese indicador avanzó apenas 1,9% y perforó el umbral del 2% por primera vez desde septiembre, una señal que el mercado interpreta como una confirmación de que la desaceleración comienza a extenderse más allá de factores transitorios.
“La inflación núcleo es la referencia más importante para evaluar la dinámica de fondo de los precios. Que haya bajado de 2% muestra que la desaceleración está alcanzando a más sectores de la economía”, coinciden distintos analistas privados.
Qué impulsó los precios en mayo
La evolución de los alimentos volvió a ser uno de los factores centrales para explicar el resultado del mes.
El rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó 2,5% y tuvo la mayor incidencia sobre el índice general en casi todo el país. Dentro de ese grupo, las verduras registraron fuertes aumentos, mientras que las frutas mostraron caídas estacionales que ayudaron a moderar el impacto.
La estabilidad de la carne también resultó clave para contener la inflación. Tras las fuertes subas registradas durante el primer trimestre, los precios del sector mostraron escasas variaciones durante mayo, acompañando la tendencia descendente observada en el mercado ganadero.
Los precios regulados, por su parte, crecieron 2,4%, impulsados principalmente por ajustes en combustibles, electricidad y agua. Sin embargo, el incremento fue menor al observado en meses anteriores, cuando las actualizaciones tarifarias habían presionado con mayor intensidad sobre el índice general.
Comunicación lideró las subas
Entre los distintos capítulos del IPC, Comunicación encabezó los aumentos con una variación de 3,4%, impulsada por ajustes en los servicios de telefonía.
Detrás se ubicó Educación, con un incremento de 2,9%.
En el otro extremo, los menores aumentos correspondieron a Prendas de vestir y calzado, que avanzó apenas 0,3%, y Bebidas alcohólicas y tabaco, con una suba de 0,8%.
El rubro Transporte también mostró una moderación respecto de meses previos y cerró con un aumento de 2%, ayudado por la estabilidad relativa de los combustibles.
El mercado ya mira a junio
Tras conocerse el dato de mayo, las consultoras comenzaron a ajustar sus proyecciones para junio y varias coinciden en que la inflación podría acercarse nuevamente al 2% o incluso perforar ese nivel.
Los primeros relevamientos del mes muestran aumentos moderados en tarifas reguladas y transporte público, mientras que los alimentos mantienen una dinámica relativamente estable. Aunque algunas categorías exhiben mayores incrementos que en el inicio de mayo, los analistas no observan, por ahora, factores que anticipen una aceleración significativa.
La posibilidad de que el IPC vuelva a ubicarse por debajo del 2% aparece como uno de los principales objetivos económicos del Gobierno, que busca consolidar el proceso de desinflación como uno de los ejes centrales de su gestión.
Los riesgos que siguen en el horizonte
Pese a la mejora de los indicadores, los economistas advierten que la inflación continúa en niveles elevados en términos anuales y que todavía existen factores de riesgo.
Entre ellos aparecen la evolución de los precios internacionales de la energía, la situación geopolítica en Medio Oriente y el impacto que un eventual encarecimiento del petróleo podría tener sobre los combustibles y los costos de transporte.
A nivel local, también siguen bajo observación los ajustes pendientes en algunos servicios regulados y la evolución de los salarios, variables que podrían influir sobre la velocidad de la desaceleración durante el segundo semestre.
Por ahora, el dato de mayo refuerza la expectativa de una inflación más contenida y mejora las perspectivas para el consumo y el poder adquisitivo. Sin embargo, el desafío para el Gobierno será sostener esa tendencia en un contexto todavía marcado por tensiones económicas y factores externos que podrían alterar el escenario.
