La CGT ya activó su estrategia para enfrentar la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. El titular de la UOCRA, Gerardo Martínez, decidió no asistir este martes a la reunión del Consejo de Mayo en la Casa Rosada, un gesto que marcó el primer signo concreto de ruptura. Para este jueves, la conducción cegetista convocó a su Consejo Directivo, donde el punto central será “analizar un plan de acción”.
El malestar sindical se profundizó cuando los referentes de la central obrera se enteraron de que el ala dura del Gobierno logró reinstalar en el borrador oficial el artículo que limita las cuotas solidarias, un componente clave del financiamiento gremial. Para la CGT, esa pulseada interna significó que “ganó Federico Sturzenegger”, a quien dentro de la central obrera definen como la “voz ideológica antisindical” del Ejecutivo.
Sin embargo, desde la Casa Rosada afirmaron lo contrario: una alta fuente oficial aseguró que el artículo cuestionado finalmente no formará parte del proyecto y que la propuesta que llegará al Congreso se concentrará únicamente en medidas “relativas a la generación de empleo”.
Pese a esa señal política, en la CGT están convencidos de que el Gobierno revisa nuevamente los puntos más sensibles y que la ofensiva de Sturzenegger —respaldada por dirigentes como Patricia Bullrich— reabrió una discusión que ya se creía saldada. Según lo que pudo reconstruirse, el fin de semana volvieron a evaluarse cambios en torno al régimen de cuotas solidarias, el aspecto que más preocupa a los sindicatos.
Ante la escalada de versiones, Gerardo Martínez decidió tomar distancia del encuentro previsto para este martes a las 13.30, encabezado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. El líder de la UOCRA había participado de la reunión del 26 de noviembre, cuando ya se anticipaba un endurecimiento del proyecto oficial. “Hablamos de una modernización laboral que no pierda derechos”, sostuvo entonces. Consultado sobre si ese enfoque estaba contemplado en el texto final, respondió: “Veremos”.
En paralelo, la cúpula sindical reactivó contactos políticos. Dirigentes de la CGT confirmaron que los diálogos con el asesor presidencial Santiago Caputo ya comenzaron, y que también avanzan conversaciones con el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y con Eduardo “Lule” Menem, subsecretario de Gestión Institucional de la Secretaría General de la Presidencia.
Hace 72 horas, el Gobierno había decidido eliminar varios artículos del proyecto para acercar posiciones con la CGT. Pero el resurgimiento del debate interno obligó a revisar nuevamente uno de los puntos más conflictivos: la posibilidad de condicionar el pago de cuotas solidarias a una conformidad expresa del trabajador, lo que para los gremios pondría en riesgo la principal vía de financiamiento sindical. Aunque ese artículo habría sido retirado del texto, la nueva versión mantiene una restricción: los empleadores ya no estarán obligados a actuar como agentes de retención de esos aportes.
Otro aspecto de la reforma que permanece a favor del sindicalismo es la prelación del convenio por empresa, que ahora deberá ser firmado por el sindicato con personería, excluyendo a las comisiones internas y reforzando el modelo de unicato gremial.
A la espera de que el Gobierno difunda el texto definitivo del proyecto, la dirigencia cegetista ya se prepara para la protesta. La sensación en la central obrera es que, aun si se eliminen los artículos más resistidos, la relación con el Gobierno entró en una fase crítica y que la pulseada por la reforma laboral recién empieza.
