En medio de la polémica por los fuertes incrementos en el impuesto automotor, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, admitió que hubo un error en el cálculo de las patentes y pidió expresamente a los contribuyentes que no abonen las boletas emitidas con subas superiores a lo aprobado.
Durante una entrevista televisiva, el mandatario explicó que la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP) utilizó una base de cálculo distinta a la prevista, lo que derivó en aumentos que en algunos casos superaron el 100%. “Hubo un error en la AGIP al utilizar una base de cálculo diferente y algunos modelos se fueron ciento y pico arriba, que nunca fue el espíritu de lo que se aprobó”, sostuvo.
Suspensión del cobro y decreto
Ante la situación, Macri aseguró que decidió suspender el cobro de esas boletas y firmó un decreto para frenar el proceso hasta que la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires trate el tema. “No podía esperar a que vuelva la Legislatura porque la gente iba a pagar y después devolverle la plata es un lío”, argumentó.
El jefe de Gobierno fue contundente: “Todas las patentes que salieron de manera electrónica, salieron de los sistemas bancarios. A los vecinos, no las paguen”. Según precisó, en el transcurso de la semana se emitirá una nueva versión electrónica corregida y, si hiciera falta, también una versión impresa para quienes la requieran.
Macri remarcó que el límite de actualización es la inflación: “Ninguna patente puede aumentar más que la inflación. Algunas aumentan menos”. Y agregó que las futuras actualizaciones seguirán ese mismo criterio.
Casos con subas superiores al 100%
En los últimos días, usuarios en redes sociales difundieron ejemplos de aumentos abruptos. Entre ellos, un Chevrolet Prisma 2016 pasó de pagar $34.000 en diciembre a $64.000 en la primera cuota anual; un Chevrolet Onix del mismo año saltó de $20.000 a $60.000; y un Kia Picanto registró un incremento de $7.000 a $43.000, según publicaciones especializadas del sector automotor.
Estos casos encendieron las alarmas entre los contribuyentes y generaron una ola de reclamos que obligó al Gobierno porteño a revisar el sistema.
