La organización del multitudinario velorio de Carlos “Indio” Solari dejó una postal inesperada dentro del peronismo bonaerense. En medio de una interna que lleva meses marcada por la distancia y la desconfianza, la necesidad de coordinar la despedida del histórico líder de Los Redondos volvió a poner en contacto al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y al líder de La Cámpora, Máximo Kirchner.
Según trascendió, la comunicación tuvo un carácter estrictamente operativo y estuvo enfocada en resolver cuestiones logísticas vinculadas al homenaje del músico. Sin embargo, el hecho de que ambos dirigentes retomaran el diálogo después de un largo período sin contacto político directo fue leído en distintos sectores del peronismo como una señal que podría contribuir a descomprimir tensiones acumuladas.
La conversación también incluyó al intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, y permitió coordinar en pocas horas un dispositivo complejo para organizar una despedida que movilizó a miles de personas. Desde distintos espacios del oficialismo bonaerense destacaron que la articulación entre los diferentes sectores funcionó de manera eficiente pese a las diferencias políticas existentes.
Un gesto que alimenta expectativas en el peronismo
En el sector más cercano al kirchnerismo aseguran que desde hace tiempo existe voluntad de recomponer la relación con Kicillof, aunque reconocen que persisten diferencias políticas y estratégicas que dificultan una normalización plena del vínculo.
Dirigentes vinculados a La Cámpora interpretaron que el episodio demostró que aún existe capacidad de coordinación entre los distintos sectores del espacio cuando las circunstancias lo requieren. En esa línea, algunos referentes consideran que el contacto podría transformarse en una oportunidad para reabrir conversaciones sobre temas de fondo que permanecen pendientes.
No obstante, cerca de Máximo Kirchner relativizan el impacto político inmediato del episodio. Sostienen que el diálogo respondió exclusivamente a una necesidad organizativa y descartan que exista una intención de convertir la situación en una señal de acercamiento formal dentro de la interna peronista.
El kicillofismo mantiene la cautela
En el entorno del gobernador bonaerense también evitaron sobredimensionar el alcance político del contacto. Si bien admiten que la muerte del Indio Solari justificaba dejar de lado cualquier diferencia para garantizar una despedida ordenada, consideran que los problemas políticos que atraviesan la relación entre ambos dirigentes siguen vigentes.
La disputa por el liderazgo del peronismo bonaerense, la construcción electoral hacia 2027 y las diferencias en torno a la conducción del espacio continúan siendo factores de tensión que exceden ampliamente una coordinación puntual.
Sin embargo, algunos dirigentes alineados con el Movimiento Derecho al Futuro consideran que el episodio dejó una enseñanza positiva: la necesidad de recuperar canales de diálogo permanentes entre los distintos sectores del peronismo.
Un acercamiento condicionado por la política
Más allá del carácter excepcional de la situación, el episodio volvió a instalar una discusión que atraviesa al peronismo desde hace meses: la necesidad de alcanzar algún nivel de entendimiento entre los principales referentes del espacio para evitar que la interna termine debilitando sus posibilidades electorales futuras.
Por ahora, nadie se anima a hablar de reconciliación. Pero el contacto entre Kirchner y Kicillof rompió una dinámica de incomunicación que parecía consolidada y abrió una puerta que, hasta hace pocos días, permanecía completamente cerrada.
El desafío hacia adelante será determinar si ese canal de diálogo circunstancial puede transformarse en una instancia política más estable o si, una vez superada la conmoción por la muerte del Indio Solari, la relación volverá al punto de partida. En un peronismo que todavía busca ordenar liderazgos y estrategias, la respuesta podría resultar decisiva para el futuro del espacio.
