El oficialismo consiguió avanzar con el dictamen del proyecto de incentivos a grandes inversiones, pero no reunió las firmas necesarias para garantizar su llegada al recinto. El PRO reclamó una nueva modificación para proteger a los proveedores locales y el tratamiento del RIIR también quedó postergado.
La Libertad Avanza volvió a encontrarse con un límite en el Senado: sus aliados acompañaron el avance del Súper RIGI, pero impusieron nuevas condiciones que dejaron en suspenso la posibilidad de llevar el proyecto al recinto la próxima semana.
Durante un plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía Nacional e Inversión y Legislación General, el oficialismo pasó a la firma el dictamen de la iniciativa que ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados. Sin embargo, no logró reunir todos los avales necesarios para avanzar con su tratamiento.
El principal foco de tensión volvió a estar en el PRO. Apenas dos horas antes del plenario, el jefe del bloque amarillo, Martín Goerling, le comunicó a Patricia Bullrich un nuevo pedido para acompañar el proyecto.
La exigencia apunta al mecanismo de “compre argentino” incorporado al texto. Los senadores del PRO buscan que las empresas alcanzadas por el régimen deban adquirir productos y contratar servicios de proveedores nacionales incluso cuando estos sean hasta un 15% más caros que las alternativas disponibles en el exterior.
El planteo supone un nuevo refuerzo a la protección de la industria local y quedó por fuera de los cambios que el oficialismo ya había aceptado para conseguir respaldo opositor.
Las concesiones que ya había aceptado el Gobierno
El dictamen incorporó modificaciones respecto del proyecto aprobado por Diputados, una señal de que el texto todavía deberá atravesar una nueva negociación antes de convertirse en ley.
Uno de los principales cambios fue el refuerzo del artículo de “compre argentino”. El proyecto establece que los grandes emprendimientos incluidos en el régimen deberán comprar bienes y contratar servicios de empresas argentinas por un monto equivalente, como mínimo, al 20% de la inversión destinada al pago de proveedores.
La condición se aplica siempre que exista oferta local disponible y en condiciones de mercado en cuanto a calidad.
El segundo cambio está relacionado con el consumo energético. Los proyectos que requieran grandes cantidades de electricidad, como aquellos vinculados con inteligencia artificial, deberán contar con sistemas propios de generación para evitar que su demanda genere una presión adicional sobre las redes provinciales.
Pese a estas concesiones, el PRO consideró insuficiente el texto.
Bullrich: “Si tiene tantos problemas, seguimos con el RIGI”
El nuevo pedido de Goerling complicó los planes del oficialismo para cerrar el dictamen durante la jornada.
El senador no firmó el texto y tampoco lo hizo su compañera de bancada María Victoria Huala, aunque ella sí participó del plenario.
“Negociaremos el dictamen”, afirmó Bullrich después de la reunión. La jefa del bloque libertario anticipó que trasladará el planteo al Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, aunque reconoció que existen pocas posibilidades de que sea aceptado.
“Está muy en el margen de la filosofía (libertaria)”, admitió Bullrich.
La senadora incluso dejó abierta la posibilidad de que el Gobierno abandone el intento de ampliar el régimen de incentivos: “Si el Súper RIGI tiene tantos problemas, seguimos con el RIGI”, sostuvo.
La situación expone una diferencia que el propio oficialismo reconoce entre Diputados y el Senado. Mientras el PRO y la UCR acompañaron el proyecto en la Cámara baja con menos condicionamientos, en la Cámara alta los aliados tienen una posición negociadora más fuerte.
“Nuestros aliados son complicados”, admitió una dirigente libertaria citada en el debate, al remarcar que lo que los bloques aliados votan en Diputados “no se refleja en el Senado”.
También se frenó el RIIR
El escenario también complicó al Régimen de Incentivo para Inversiones Relevantes (RIIR), una iniciativa impulsada por el jefe del bloque radical, Eduardo Vischi.
El proyecto busca cubrir el espacio existente entre el RIGI o el Súper RIGI, destinado a grandes inversiones, y el RIMI, orientado a emprendimientos de menor escala.
El oficialismo estaba dispuesto a acompañar la iniciativa, pero el PJ no respaldó el texto en su actual redacción. Ante la falta de acuerdo, Vischi pidió pasar a un cuarto intermedio y el tratamiento quedó postergado hasta nuevo aviso.
Las ausencias de los radicales Maximiliano Abad y Carlos “Camau” Espínola también complicaron el escenario.
Sin embargo, el peronismo dejó abierta la posibilidad de negociar. El senador chaqueño Jorge Capitanich sostuvo: “Estamos de acuerdo con el marco jurídico. Podemos trabajar para unificar criterios”.
Así, el Gobierno enfrenta dos negociaciones paralelas en el Senado: necesita terminar de cerrar los apoyos para el Súper RIGI mientras intenta evitar que el RIIR quede trabado por falta de consenso.
El episodio vuelve a mostrar que, pese a contar con aliados en el Congreso, La Libertad Avanza debe negociar cada proyecto estratégico en la Cámara alta y aceptar modificaciones para conseguir los votos necesarios.
