El presidente Javier Milei recibió en la Quinta de Olivos al jefe de Gabinete Manuel Adorni en una reunión que se extendió por más de dos horas y que funcionó como señal política en medio de semanas marcadas por denuncias y tensiones internas dentro del oficialismo. Tras el encuentro, el Gobierno confirmó la continuidad del funcionario y buscó disipar versiones sobre una posible salida.
Según el comunicado oficial difundido por la Casa Rosada, ambos avanzaron en la planificación de una “segunda etapa de gestión” con proyección hacia 2026 y 2027. En ese marco, repasaron la agenda legislativa y delinearon una nueva fase que apunta a retomar la iniciativa política tras el desgaste reciente.
Como parte de esa estrategia, Adorni retomará una agenda activa en los próximos días. El jefe de Gabinete iniciará una ronda de reuniones con ministros clave, entre ellos Patricia Bullrich, Mario Lugones y Carlos Presti. El objetivo es mostrarlo nuevamente enfocado en la gestión y en la coordinación política, tras una etapa en la que su figura quedó asociada a cuestionamientos sobre su patrimonio y sus viajes.
El respaldo presidencial se produce en un contexto complejo. En el oficialismo reconocen que la imagen pública de Adorni resultó afectada por la seguidilla de denuncias y por el impacto mediático del caso. Aun así, el binomio Milei decidió sostenerlo, en una jugada que combina la necesidad de estabilidad interna con la falta de alternativas inmediatas para reemplazarlo.
Puertas adentro, sin embargo, el debate no está completamente cerrado. Fuentes oficiales admiten que en los últimos días se evaluaron posibles reemplazos, aunque ninguno logró reunir consenso suficiente en términos de confianza política, capacidad de gestión y exposición mediática. Esa limitación refuerza, al menos por ahora, la decisión de sostener al funcionario.
En paralelo, también comenzó a circular una alternativa intermedia: reducir el peso político de Adorni dentro del esquema de gobierno y redistribuir funciones estratégicas entre otros integrantes de la mesa chica. Se trataría de una salida que permitiría amortiguar el costo político sin forzar un desplazamiento abrupto.
Mientras tanto, el Gobierno apuesta a mostrar cohesión. La reaparición conjunta de Milei y Adorni en el acto por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas se inscribe en esa lógica: exhibir respaldo, ordenar el frente interno y enviar una señal de continuidad en medio de la incertidumbre.
Pese a ese intento de cierre, el clima en la Casa Rosada sigue siendo de cautela. La evolución del caso dependerá, en gran medida, de la aparición —o no— de nuevos elementos judiciales que puedan reactivar la crisis y volver a poner en discusión el futuro del jefe de Gabinete.
