A días de que comience el debate parlamentario, la mesa política del Gobierno se reunió en la Casa Rosada con el objetivo de afinar la estrategia legislativa de cara a la reforma laboral, el proyecto que el oficialismo considera central para su programa económico. El encuentro buscó ordenar el frente interno y ajustar el conteo de votos en un Congreso donde cada iniciativa exige una negociación fina y permanente.
Además del capítulo laboral, durante la reunión se resolvió ampliar el temario de las sesiones extraordinarias, una señal de que el Ejecutivo pretende aprovechar el período para avanzar con iniciativas que considera prioritarias. Entre los nuevos temas que se incorporan figura la Ley Penal Juvenil, una discusión sensible que vuelve a escena y anticipa cruces intensos en ambas cámaras.
La mesa política comenzó a conformarse desde temprano con la llegada del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, seguido por el ministro del Interior, Diego Santilli. Con el correr de la mañana se sumaron el asesor presidencial Santiago Caputo, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich.
También participó la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, en una señal de respaldo político al armado de la estrategia. El ministro de Economía, Luis Caputo, tuvo una presencia puntual, mientras que completó la nómina el secretario de Asuntos Estratégicos de la Jefatura de Gabinete, Ignacio Devitt.
La confirmación oficial llegó a través de X, donde Adorni escribió: “Reunidos en Casa Rosada desde temprano. La Ley Penal Juvenil también formará parte del temario de las sesiones extraordinarias. Fin”.
Según fuentes que participaron del encuentro, no se descarta sumar nuevos proyectos al temario, que hasta ahora incluye la reforma laboral, la Ley de Glaciares, el acuerdo Mercosur–Unión Europea y la designación del diputado del PRO Fernando Iglesias como embajador extraordinario y plenipotenciario, conforme a la Ley del Servicio Exterior de la Nación Nº 20.957.
Conteo fino de votos y control de la vocería
La reunión también sirvió para definir el rol que tendrá cada funcionario y cada referente parlamentario en la etapa que viene. El objetivo es centralizar la vocería y evitar mensajes cruzados, en un contexto donde cualquier ruido interno puede ser leído como una señal de debilidad, tanto por la oposición como por los sectores sindicales que ya anticipan objeciones a la reforma laboral.
En el oficialismo reconocen que el proyecto laboral será un eje excluyente de las extraordinarias, pero admiten que su tratamiento no será un trámite sencillo y demandará concesiones puntuales. Por eso, antes de exponer el texto a la dinámica imprevisible del Congreso, se buscó cerrar filas puertas adentro.
Otro punto clave fue el ritmo del debate. La estrategia apunta a avanzar sin dilaciones, aunque sin forzar tiempos que puedan unificar resistencias. En la Casa Rosada saben que acelerar demasiado puede jugar en contra, pero también que estirar la discusión puede diluir el impulso político inicial.
Con el tablero ya desplegado y el temario ampliado, el Gobierno entra ahora en la etapa decisiva de la negociación parlamentaria, con la reforma laboral como columna vertebral de su agenda en el Congreso.
