Las centrales sindicales rechazaron la modalidad virtual y cuestionaron la falta de presencialidad y de autoridades de alto nivel. Antes de retirarse, propusieron llevar el salario mínimo a $911.000 en julio y $993.000 en diciembre. La UIA ofreció aumentos escalonados que llevarían el piso a $468.000 en abril.
La reunión del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil terminó sin acuerdo y con una nueva ruptura entre el Gobierno y las centrales sindicales. La CGT y las dos CTA abandonaron el encuentro después de que la Secretaría de Trabajo ratificara que la instancia plenaria se realizaría de manera virtual.
Las organizaciones sindicales habían reclamado que la reunión fuera presencial para garantizar una negociación efectiva entre trabajadores, empresarios y el Estado. Ante la negativa oficial, participaron de la comisión técnica salarial, formularon su propuesta y luego decidieron no concurrir a la reunión plenaria.
El desenlace deja nuevamente al Gobierno ante la posibilidad de establecer por decreto el nuevo salario mínimo, después de que el Consejo no lograra alcanzar un consenso ni avanzar hacia una votación con participación de todas las partes.
La propuesta sindical y la oferta empresarial
Durante la comisión técnica, las centrales obreras plantearon llevar el Salario Mínimo, Vital y Móvil a $911.000 en julio y a $993.000 en diciembre.
La propuesta quedó muy lejos de la presentada por el sector empresario. La Unión Industrial Argentina (UIA) ofreció un incremento de 1,8% en septiembre y 1,7% mensual entre octubre y abril, esquema que llevaría el salario mínimo hasta aproximadamente $468.000 en abril.
La diferencia entre ambas posiciones terminó de profundizar el conflicto. Desde la CGT calificaron la propuesta empresarial como insuficiente. “Lo que ofrecieron no alcanza ni para un kilo de pan”, afirmó el cotitular de la central obrera Jorge Sola.
Según explicó el dirigente, las organizaciones sindicales decidieron retirarse antes de la instancia plenaria: “Nos levantamos de la reunión y nos fuimos sin realizar la reunión plenaria”.
El reclamo por la presencialidad
El conflicto por el formato de la reunión ya había sido planteado por la CGT antes de la convocatoria. Las centrales consideraban que una discusión sobre el salario mínimo y las prestaciones por desempleo requería un ámbito presencial de negociación.
El argumento sindical fue que la modalidad virtual no garantiza las mismas condiciones para el diálogo tripartito entre Gobierno, empresarios y trabajadores. Sola también vinculó el reclamo con el mandato de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de promover ese tipo de negociación.
La crítica no se limitó al formato. El dirigente cuestionó además la jerarquía institucional del encuentro y señaló que el secretario de Trabajo no participó de la reunión.
La sesión estuvo encabezada por Claudia Testa, subsecretaria de Trabajo. Por la UIA tampoco participó su presidente, Martín Rappallini, sino el abogado Juan José Etala.
Para la CGT, esas ausencias evidenciaron la falta de relevancia que el Gobierno le otorgó a la convocatoria.
Un nuevo aumento definido por el Gobierno
El fracaso de la reunión vuelve a dejar en manos del Poder Ejecutivo la definición del salario mínimo. Sin acuerdo entre los representantes sindicales y empresarios, el Gobierno deberá establecer el nuevo valor mediante una resolución o decreto.
El desenlace se produce además en un contexto de fuerte disputa entre el oficialismo y las centrales obreras por la evolución de los ingresos, el empleo y las condiciones laborales.
La ausencia de una instancia plenaria efectiva impidió que las partes pudieran consensuar una cifra o someter las propuestas a votación. El Consejo del Salario terminó así sin acuerdo y con una nueva intervención unilateral del Gobierno como escenario más probable.
