El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que las diferencias en torno al plazo de implementación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) fueron el motivo central de la renuncia de Marco Lavagna como titular del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Además, confirmó que el nuevo método de cálculo, que estaba previsto para febrero, se postergará “hasta que el proceso de desinflación esté consolidado”.
La salida del economista, que había asumido en 2019 durante la gestión del Frente de Todos y permaneció seis años al frente del organismo estadístico, generó sorpresa. En su carta de despedida a los trabajadores, Lavagna evitó profundizar en los motivos del alejamiento, aunque fuentes oficiales señalaron que el conflicto se originó en la discusión con el Ministerio de Economía por el momento oportuno para estrenar el nuevo índice inflacionario.
La explicación de Caputo
Caputo abordó el tema en una entrevista radial y fue directo: “Renunció porque se ha estado trabajando en la nueva metodología del INDEC y Marco tenía como fecha implementarlo ahora. Con el Presidente siempre tuvimos la visión de que había que hacerlo una vez que el proceso de desinflación esté consolidado”, explicó.
Según el ministro, cuando se definieron inicialmente los tiempos, la trayectoria descendente de la inflación permitía suponer que el escenario estaría más ordenado para comienzos de este año. “En mayo, cuando estábamos en 1,5%, podíamos pensar que para enero íbamos a estar mejor”, afirmó. Sin embargo, sostuvo que el “ataque político” tuvo impacto en el riesgo país y en la evolución de los precios, lo que llevó a replantear la estrategia junto al presidente Javier Milei.
Desde ese momento, la inflación “pegó un salto”, según Caputo, y por eso se resolvió demorar el cambio metodológico. El argumento central es evitar que la baja futura de la inflación sea atribuida a una modificación del índice y no a la política económica.
El nuevo IPC y la disputa por los tiempos
Tal como había anticipado el propio INDEC, la medición basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/2018 está lista desde fines de 2024. Lavagna había optado por esperar a que pasaran las elecciones de medio término para no condicionar el clima político y, superada esa instancia, el organismo planeaba comenzar a aplicar el nuevo índice desde este año.
Durante 2025, el impulso inflacionario estuvo concentrado en los servicios, aunque sin un “recalentamiento” significativo del dato. En ese contexto, la estimación del economista de la Universidad Torcuato Di Tella, Martín González Rozada, ubicó la inflación anual en 33,6%, frente al 31,5% que arrojó el cálculo oficial con la metodología vigente basada en patrones de consumo de 2003/2004.
Caputo sostuvo que el impacto del nuevo IPC sería marginal. “Marco corrió los números y daba prácticamente lo mismo. Diciembre daba un poquito más abajo el nuevo. Enero lo mismo”, aseguró. No obstante, defendió la decisión de postergar su aplicación para evitar suspicacias políticas: “Cambiarlo en el momento en que estás haciendo que todo caiga (…) del otro lado van a decir que la inflación no cayó por el trabajo que hicimos sino por cambiar el índice”.
Nuevo titular del INDEC
El ministro también confirmó que Pedro Lines será el reemplazo definitivo de Lavagna al frente del INDEC. “Es el número dos. Un funcionario de excelente trayectoria e intachable. Está en el INDEC desde hace muchísimos años”, destacó.
Mientras tanto, el organismo continuará utilizando la metodología actual hasta que, según el criterio del Gobierno, la desinflación esté plenamente consolidada. “Estamos confiados en que la inflación va a caer y no queremos dar lugar a que se diga que ocurrió porque tocamos el índice”, reiteró Caputo.
La definición reabre el debate sobre la independencia técnica del sistema estadístico y deja en suspenso la actualización de un indicador clave para reflejar los cambios en los patrones de consumo de la población.
