La balanza comercial registró en julio un saldo positivo de u$s2.115 millones y acumuló 32 meses consecutivos de superávit. Las exportaciones crecieron 14,1% interanual, aunque el aumento estuvo explicado principalmente por los precios y por el fuerte avance de la energía. En paralelo, las importaciones cayeron en cantidades y los bienes de capital mostraron una baja que abre interrogantes sobre la inversión productiva.
La balanza comercial argentina registró en julio un superávit de u$s2.115 millones, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El resultado implicó una mejora de u$s1.208 millones respecto de julio de 2025, cuando el saldo positivo había sido de u$s907 millones, y extendió a 32 meses consecutivos la racha favorable.
El intercambio comercial alcanzó los u$s15.593 millones, un 6,7% más que un año atrás. Sin embargo, la comparación con junio mostró una moderación: en términos desestacionalizados, las exportaciones cayeron 4,9% y las importaciones 4,5%.
Con el resultado de julio, el superávit acumulado durante los primeros siete meses del año llegó a u$s16.080 millones, muy por encima de los u$s3.669 millones registrados durante el mismo período de 2025.
La dinámica del comercio exterior empieza a mostrar, además, una transformación en la estructura de generación de divisas. Mientras el agro continúa siendo un actor central, energía y minería ganan peso y aparecen nuevos mercados para productos industriales y agroindustriales.
Exportaciones: los precios explicaron la mayor parte del crecimiento
Las exportaciones totalizaron u$s8.854 millones, con un incremento interanual del 14,1%. Pero detrás de esa suba aparece una diferencia relevante: los precios aumentaron 12,4%, mientras que las cantidades avanzaron apenas 1,5%.
Para Federico Bernini, especialista en comercio internacional, el dato muestra que los precios internacionales están teniendo un papel determinante. Además, señaló que el crecimiento de las cantidades estuvo explicado fundamentalmente por los combustibles.
Dentro de ese escenario, Combustibles y Energía fue el rubro de mayor crecimiento. Las ventas externas aumentaron 97,8% interanual, hasta alcanzar los u$s1.506 millones, mientras que las cantidades crecieron alrededor de 68%.
El desempeño estuvo impulsado principalmente por los mayores despachos de petróleo crudo y carburantes, en un contexto de expansión de Vaca Muerta y de la infraestructura energética.
La energía se consolida así como una fuente cada vez más importante de divisas. La expansión de la producción no solo permite aumentar las exportaciones, sino también reducir las compras externas de energía.
Durante el primer semestre, la agroindustria generó alrededor de u$s20.000 millones netos, mientras que minería y energía aportaron otros u$s9.600 millones, según los datos citados en el análisis.
Carnes, pesca y autos: los sectores que buscan aprovechar la apertura
Fuera de la energía, el desempeño de carnes, pesca y vehículos aparece entre los sectores con mejores perspectivas.
En el caso de la carne, el crecimiento de las ventas hacia Estados Unidos recibió el impulso de la ampliación del cupo disponible para el mercado norteamericano.
Durante el primer semestre, las exportaciones argentinas hacia Estados Unidos crecieron 42%, hasta u$s4.859 millones, mientras que las destinadas a la Unión Europea aumentaron 22%, hasta u$s4.359 millones.
En apenas seis meses, además, se utilizó el 55,5% del cupo de carne disponible en Estados Unidos.
El efecto de la apertura, sin embargo, es desigual. Los sectores que ya cuentan con capacidad instalada pueden responder con mayor rapidez a una mejora en el acceso a mercados, mientras que aquellos que necesitan inversiones, infraestructura o ampliaciones de capacidad requieren más tiempo.
El sector automotor es uno de los casos destacados. Las pickups ganan protagonismo en la producción local y la industria ya genera alrededor de u$s8.800 millones anuales en exportaciones, con capacidad potencial para más que duplicar tanto sus ventas externas como su producción actual.
No todos los sectores acompañan esa dinámica. Los Productos Primarios retrocedieron 0,6%, mientras que también se observó un desempeño más débil en vinos, productos farmacéuticos y alimentos elaborados.
Importaciones: una caída que combina menor inversión y sustitución de producción
Las importaciones alcanzaron los u$s6.739 millones, con una caída interanual del 1,7%. En cantidades, la contracción fue mayor: 9,2%, mientras que los precios aumentaron 8,4%.
Uno de los datos que genera mayor atención es la evolución de los bienes de capital y sus piezas y accesorios, vinculados directamente con la inversión productiva.
Las importaciones de bienes de capital mostraron una baja de 7,7%, mientras que las piezas y accesorios retrocedieron 14,9%. En términos de cantidades, la caída de estos componentes también fue significativa.
El dato, sin embargo, requiere matices. Parte de la disminución de los bienes de capital está relacionada con las menores importaciones de pickups, que están siendo reemplazadas por unidades fabricadas en el país.
En ese caso, la caída de las compras externas no necesariamente refleja una menor actividad, sino un proceso de sustitución de importaciones por producción nacional.
También aumentaron las compras externas de teléfonos y computadoras, mientras que las importaciones de maquinaria propiamente dicha prácticamente no mostraron crecimiento. Por eso, el comportamiento de los bienes de capital mantiene abierta una señal de debilidad de la inversión productiva.
Los bienes intermedios también tuvieron una dinámica particular. Sus cantidades crecieron alrededor de 3%, aunque una parte importante correspondió a soja importada para su procesamiento local y posterior exportación.
En el sector energético, en cambio, la caída de las importaciones tiene una explicación estructural: Vaca Muerta está permitiendo sustituir compras externas de energía y, al mismo tiempo, ampliar la capacidad exportadora.
China y Brasil concentran los principales déficits
La evolución del comercio también mostró diferencias importantes según los socios comerciales.
China volvió a registrar el mayor déficit bilateral, con un rojo de u$s845 millones, mientras que el Mercosur acumuló un saldo negativo de u$s370 millones.
Dentro del bloque regional, Brasil fue el principal socio individual y dejó un déficit de u$s349 millones.
En el extremo opuesto, los mayores superávits se registraron con el Resto de ALADI, por u$s938 millones; India, por u$s496 millones; y el bloque del USMCA, con u$s467 millones.
La composición muestra que el superávit comercial no se distribuye de manera uniforme entre los mercados y que algunos de los principales socios continúan generando fuertes déficits para Argentina.
Una economía con más dólares, pero con el desafío de sostenerlos
El resultado de julio consolida una tendencia positiva para las cuentas externas. En los primeros siete meses del año, las exportaciones acumularon u$s58.365 millones, con un crecimiento de 22,9% interanual, mientras el saldo comercial llegó a u$s16.080 millones.
La energía aparece como uno de los principales motores de esta expansión, con una participación creciente de Vaca Muerta, mientras carnes, automotriz, pesca y algunos segmentos agroindustriales buscan aprovechar la apertura de nuevos mercados.
Pero el dato también deja interrogantes. El crecimiento de las exportaciones estuvo explicado principalmente por los precios, mientras que las cantidades avanzaron poco fuera de los sectores energéticos. Al mismo tiempo, la caída de las importaciones de bienes de capital y piezas y accesorios plantea dudas sobre la evolución de la inversión.
El desafío hacia adelante será determinar si el superávit puede sostenerse cuando la actividad económica gane dinamismo y, con ella, aumente la demanda de importaciones.
La respuesta dependerá, en buena medida, de si la Argentina logra consolidar una estructura exportadora más diversificada, capaz de generar dólares no solo a partir de mejores precios internacionales sino también de mayores volúmenes, nuevos mercados y una expansión sostenida de la producción exportable.
