El Gobierno nacional calificó como “histórico” el acuerdo económico firmado entre Argentina y Estados Unidos, al considerar que marca un punto de inflexión en la política exterior y comercial del país. Así lo expresó el canciller Pablo Quirno, quien subrayó que la alianza estratégica con Washington fue una definición del presidente Javier Milei incluso antes de asumir.
“Es un acuerdo histórico. Se ha gestado desde que el Presidente era candidato. Él determinó que quería tener una alianza estratégica con los Estados Unidos”, afirmó el funcionario en una entrevista televisiva.
El texto será remitido al Congreso de la Nación Argentina para su tratamiento, tal como exige la Constitución Nacional.
Qué implica el acuerdo: aranceles y comercio bilateral
Desde la Cancillería destacaron que uno de los beneficios inmediatos será la eliminación de aranceles por parte de Estados Unidos para 1.675 productos argentinos, lo que permitiría reactivar exportaciones por aproximadamente USD 1.013 millones.
Además, la administración estadounidense se comprometió a revisar en el futuro los aranceles aplicados al acero y al aluminio bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial, un punto sensible para la industria local.
Por su parte, Argentina asumió compromisos recíprocos:
- Eliminación de aranceles para 221 posiciones arancelarias, que incluyen maquinaria, material de transporte, dispositivos médicos y productos químicos.
- Reducción al 2% de las tasas para otras 20 posiciones, principalmente autopartes.
- Establecimiento de cuotas para vehículos, carne vacuna y productos agrícolas.
- Eliminación o conversión en automáticas de las licencias de importación para productos estadounidenses.
El documento también establece que las medidas sanitarias y fitosanitarias deberán basarse en criterios científicos y de riesgo, para evitar que funcionen como barreras encubiertas al comercio bilateral.
Compromisos laborales, ambientales y de propiedad intelectual
En materia laboral, Argentina deberá aplicar de manera efectiva la prohibición de importar bienes producidos mediante trabajo forzoso u obligatorio, en línea con los estándares de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). También se compromete a garantizar derechos laborales reconocidos internacionalmente y a aplicar sanciones ante infracciones.
Respecto a la propiedad intelectual, el acuerdo exige fortalecer la protección de derechos de autor y marcas registradas, con mecanismos efectivos de aplicación civil, penal y en frontera, incluso en el entorno digital.
En el capítulo ambiental, el país deberá mantener o implementar medidas de protección y aplicar de manera efectiva su legislación, evitando condiciones comerciales no recíprocas derivadas de estándares ambientales más laxos.
Inversiones en energía y minerales críticos
Uno de los puntos estratégicos del entendimiento es la promoción de inversiones estadounidenses en minerales críticos y recursos energéticos. Argentina garantizará condiciones no menos favorables que las otorgadas a inversores locales.
Además, organismos como el Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos (EXIM Bank) y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) podrán respaldar proyectos en sectores clave, en articulación con el sector privado.
Un giro en la política exterior
Desde el Ejecutivo sostienen que el acuerdo consolida la “reinserción de Argentina en el mundo occidental” y refuerza el alineamiento geopolítico con Washington. No obstante, el debate recién comienza: el Congreso deberá analizar los alcances del entendimiento, tanto en términos comerciales como regulatorios, en un contexto donde la apertura económica y la competitividad industrial vuelven a estar en el centro de la discusión pública.
