El ministro del Interior, Diego Santilli, continuó este lunes con su gira por el interior del país en busca de los respaldos necesarios para que el Gobierno logre sancionar la Reforma Laboral durante las sesiones extraordinarias del Congreso. Esta vez, el funcionario viajó a Salta, donde se reunió con el gobernador Gustavo Sáenz, quien se mostró alineado con el proyecto impulsado por el presidente Javier Milei.
El encuentro se desarrolló en la Casa de Gobierno provincial y formó parte de una agenda más amplia de negociaciones que Santilli viene desplegando desde principios de enero. El objetivo es claro: reunir las voluntades legislativas necesarias para repetir un triunfo parlamentario como el obtenido en diciembre pasado, cuando el oficialismo logró aprobar el Presupuesto 2026 y la Ley de Inocencia Fiscal.
Sesiones extraordinarias y hoja de ruta oficial
En la previa a su viaje a Suiza, Milei firmó el decreto que oficializó el llamado a sesiones extraordinarias del Congreso. El período comenzará el 2 de febrero y se extenderá hasta el 27 del mismo mes, según se publicó en el Boletín Oficial. Con el calendario ya definido, los negociadores del oficialismo ordenan sus movimientos para asegurar apoyos provinciales clave.
De acuerdo a la agenda difundida por el Ministerio del Interior, Santilli viajará en los próximos días a Neuquén para reunirse con el gobernador Rolando Figueroa y luego a Entre Ríos, donde mantendrá un encuentro con Rogelio Frigerio. Antes, este lunes, logró acercar posiciones con Sáenz, un mandatario de vínculo fluctuante con la Casa Rosada pero con peso legislativo.
El respaldo de Salta y el debate por la “modernización” laboral
Tras la reunión, desde el Ministerio del Interior destacaron que ambas partes “valoraron positivamente las acciones conjuntas articuladas entre el gobierno nacional y provincial” y coincidieron en la necesidad de que la reforma avance en el Congreso. Durante el intercambio, Sáenz incluso reveló que sugirió al Presidente utilizar el término “modernización” en lugar de “reforma” laboral, al considerar que este último genera rechazo social.
“No hay que tenerle miedo al cambio ni a avanzar. Son leyes viejas que hay que ir cambiando”, sostuvo el gobernador salteño en la conferencia de prensa conjunta. Además, dejó en claro su posicionamiento: “Tenemos voluntad de diálogo, de no obstruir y de acompañar”.
Salta es considerada una provincia estratégica para el oficialismo: cuenta con tres bancas en la Cámara de Diputados y con la presencia de la ex vicegobernadora Flavia Royón en el Senado, lo que le otorga incidencia directa en el debate legislativo.
Las cuentas provinciales, el principal escollo
Desde comienzos de enero, Santilli mantuvo encuentros con gobernadores como Ignacio Torres en Chubut, Leandro Zdero en Chaco, Alfredo Cornejo en Mendoza y Marcelo Orrego en San Juan. El único encuentro que aún no se concretó es con el pampeano Sergio Ziliotto, que debió posponerse por razones personales y climáticas.
En todos los intercambios aparece un punto de fricción común: el impacto de la reforma en la coparticipación. Los gobernadores expresan preocupación por la posible baja en la recaudación del Impuesto a las Ganancias, uno de los tributos centrales para las finanzas provinciales. El tema incluso fue parte del temario de la primera reunión de la mesa política del oficialismo en 2026.
Desde la Casa Rosada insisten en que el efecto final será positivo. “Lo que pierden por recaudación, lo van a terminar ganando por generación de empleo y crecimiento económico”, explican cerca del Ejecutivo. El propio Santilli lo explicitó días atrás: “Es verdad que hay un 0,15% que impactaría en las provincias en 2027 por la modernización laboral y la baja de impuestos, pero cada 400.000 trabajadores formalizados recuperás ese 0,15%”.
Un apoyo clave, con condiciones
En la calculadora libertaria, el oficialismo da por descontado el respaldo de Orrego, Cornejo y Zdero, aunque este último pidió explícitamente “un esquema de compensaciones” para ordenar las cuentas provinciales. Si bien el reclamo fue escuchado, en Balcarce 50 predominan las voces que descartan conceder compensaciones adicionales.
Con el apoyo de Salta ya sumado y nuevas reuniones en agenda, el Gobierno acelera la negociación política con la mira puesta en febrero. La Reforma Laboral aparece así como el eje central de las sesiones extraordinarias y como una prueba decisiva de la capacidad del oficialismo para articular mayorías en un Congreso fragmentado.
