El peronismo de la provincia de Buenos Aires atraviesa una etapa de fuerte reacomodamiento político de cara a la renovación de autoridades partidarias prevista para el próximo 15 de marzo. El espacio que responde al gobernador Axel Kicillof trabaja para consolidar su peso dentro del Partido Justicialista bonaerense, hoy conducido por el diputado nacional Maximo Kirchner, en una disputa que no solo impactará en la conducción provincial sino también en los 135 distritos del territorio bonaerense.
Las conversaciones se aceleraron tras la reunión que Kicillof mantuvo en Villa Gesell con la vicegobernadora Veronica Magario, ministros e intendentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Allí, el mandatario planteó la necesidad de “estar preparados” para una negociación compleja con el kirchnerismo por el control del PJ provincial.
La disputa provincial y su impacto en los municipios
El mensaje de “estar preparados” tiene un correlato concreto: la renovación de autoridades partidarias también se replicará en los municipios, en especial en aquellos donde el peronismo no gobierna. En ese marco, Magario aparece como uno de los nombres impulsados por el MDF para disputar la presidencia del PJ bonaerense. Otro dirigente mencionado es el intendente de La Plata, Julio Alak. En algunos sectores incluso se desliza la posibilidad de que el propio Kicillof asuma la conducción partidaria para evitar una confrontación interna, aunque desde su entorno relativizan ese escenario.
Distritos clave como General Pueyrredon —donde gobierna el PRO— y Tandil, administrado históricamente por el radicalismo, concentran buena parte de la tensión. En Tandil, el MDF impulsa al concejal Nicolas Carrillo, del Movimiento Evita, mientras que La Campora podría apostar por el concejal y exdiputado Rogelio Iparraguirre, quien mantiene diálogo tanto con Kicillof como con el intendente radical Miguel Lunghi.
Escenarios similares se repiten en municipios cabecera como Junin y San Nicolas de los Arroyos, donde el peronismo no controla el Ejecutivo local. En contraste, dentro del MDF se acordó evitar internas en los distritos donde ya gobiernan intendentes alineados con ese espacio.
El antecedente del cierre de listas y la cautela kirchnerista
En el entorno de Kicillof recuerdan como antecedente inmediato el cierre de listas de las elecciones provinciales del año pasado. Ante la falta de acuerdo con el kirchnerismo y el Frente Renovador, intendentes del MDF comenzaron a armar nóminas propias hasta que, por pedido del gobernador, el ministro de Gobierno Carlos Bianco ordenó avanzar con nombres propios como mecanismo de presión. Finalmente, el peronismo logró la unidad y se impuso con una diferencia de 14 puntos.
Hoy, la escena parece repetirse, aunque desde el kirchnerismo predomina la cautela. Un referente del sector que responde a Cristina Kirchner minimizó el alcance del encuentro de Villa Gesell y lo definió como un “internismo bobo”, al considerar que se trató de una reunión de proyección política hacia 2027 más que de una discusión partidaria inmediata.
La estrategia del kirchnerismo sería estirar la negociación hasta último momento y apostar a un esquema de consenso, con una integración equilibrada del Consejo del PJ, la junta partidaria y los apoderados. En esa línea, en la última reunión formal se ampliaron los apoderados e ingresaron dos nombres vinculados al MDF: Ana Laura Ramos, impulsada por Alak, y Maria Sol Berriel, funcionaria cercana a Kicillof. Desde el cristinismo recuerdan que los primeros nombres propuestos por el MDF no estaban afiliados al PJ, lo que generó resistencias internas.
Las definiciones que vienen
La postura del kirchnerismo fue explicitada por la diputada nacional Teresa Garcia, secretaria general del PJ nacional, quien aseguró que su espacio no está promoviendo armados paralelos ni listas propias en los distritos. Además, advirtió que dentro del MDF “los ven muy apurados” y que podrían estar equivocando la estrategia si avanzan sin consensos.
Con el calendario corriendo y la renovación partidaria cada vez más cerca, el peronismo bonaerense se encamina a una negociación clave. El resultado no solo definirá la conducción del PJ provincial, sino también el equilibrio interno de fuerzas de cara a la construcción opositora rumbo a las elecciones presidenciales de 2027.
