El peronismo vuelve a exhibir sus fracturas internas. Esta vez, el foco del conflicto se posó en el kirchnerismo, a partir de un duro enfrentamiento entre el dirigente social y diputado nacional Juan Grabois y la intendenta en uso de licencia de Quilmes, Mayra Mendoza, por una ordenanza municipal que regula el sistema de estacionamiento medido y redefine la situación laboral de los cuidacoches.
La polémica se desató tras la aprobación en el Concejo Deliberante de Quilmes de una normativa que busca ordenar el estacionamiento, desarticular el esquema informal de los denominados “trapitos” y avanzar hacia una licitación pública del servicio. Desde el municipio, hoy conducido por Eva Mieri en reemplazo de Mendoza, explicaron que la ordenanza contempla la contratación formal de quienes realizaban esa tarea de manera informal, con aportes jubilatorios, obra social y derechos laborales.
Sin embargo, desde el espacio que lidera Grabois rechazaron la iniciativa. El Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular cuestionaron el esquema y acusaron a la gestión camporista de impulsar un modelo que, según afirman, deja sin trabajo a los cuidacoches. Nicolás Caropresi, referente de la UTEP, sostuvo que no se trata de una regulación sino de “un curro” que excluye a quienes hoy dependen de esa actividad.
Desde el municipio, en cambio, señalaron que el sector de Grabois pretendía una adjudicación directa en favor del MTE y el manejo del sistema a través de una cooperativa. “Eso no va a pasar”, aseguraron fuentes comunales, y remarcaron que se trata de una licitación abierta en la que cualquier actor puede presentarse.
La disputa escaló rápidamente al plano político. Desde el MTE denunciaron que la ordenanza “no menciona ni reconoce a los cuidacoches” y acusaron al gobierno local de actuar “de espaldas al pueblo”, mientras se pronuncia contra la política nacional del presidente Javier Milei.
En defensa de Mendoza salió el diputado provincial Facundo Tignanelli, uno de los dirigentes más cercanos a La Cámpora. A través de redes sociales, cuestionó con dureza a Grabois y sostuvo que la jefa política de Quilmes “no va a ceder al capricho de algunos dirigentes que luego piden disculpas en privado por lo que dicen en público”.
El cruce dejó al descubierto tensiones de larga data. Aunque Grabois responde políticamente a Cristina Fernández de Kirchner, su estilo confrontativo lo mantiene en permanente fricción con sectores de La Cámpora. Dirigentes del espacio camporista lo acusan de “vivir del conflicto” y ponen en duda su rol dentro del armado político.
La difusión de un audio privado de Mendoza dirigido a Grabois terminó de tensar la situación. “Me faltás el respeto, fomentás la violencia”, se escucha decir a la dirigente, en referencia a los incidentes ocurridos en las inmediaciones del Concejo Deliberante.
El episodio es una nueva muestra de la fragmentación interna del kirchnerismo, con disputas cada vez más concentradas en sus núcleos duros y sin una conducción clara que ordene las diferencias. Un escenario que expone, una vez más, las dificultades del peronismo para procesar sus conflictos puertas adentro.
