La Policía de la Ciudad recuperó el control de la Alcaidía 1 de Lavalle tras un operativo que permitió liberar a los efectivos retenidos. No hubo heridos y el establecimiento será cerrado temporalmente. Los detenidos enfrentarán nuevas imputaciones por robo, amenazas y privación ilegítima de la libertad.
La Policía de la Ciudad recuperó el control de la Alcaidía 1 de Lavalle después de un motín en el que un grupo de presos tomó como rehenes a tres efectivos policiales. El incidente comenzó con una pelea entre detenidos y derivó en un operativo de seguridad que se extendió durante varias horas hasta conseguir la liberación del último agente retenido.
El ministro de Seguridad porteño, Horacio Giménez, confirmó que no se registraron heridos y anunció que los internos involucrados enfrentarán nuevas acusaciones por robo, privación ilegítima de la libertad y amenazas.
El funcionario también informó que los presos utilizaron el teléfono celular de uno de los policías retenidos para acceder a sus cuentas y sustraerle dinero.
Tras recuperar el control de las instalaciones, el Gobierno porteño dispuso el cierre temporal de la alcaidía y el traslado de todos los detenidos a otras dependencias.
Cómo comenzó el motín en la Alcaidía 1 de Lavalle
Según explicó Giménez, el episodio comenzó este mediodía a raíz de un conflicto entre los propios detenidos.
El ministro señaló que uno de los internos mantenía problemas de convivencia con el resto de la población alojada en el establecimiento, lo que desencadenó una pelea.
“Una situación entre reclusos. Un problema entre ellos. Uno tenía una mala conducta con los demás y por eso se armó”, explicó.
Ante el enfrentamiento, personal de la Policía de la Ciudad ingresó al sector para intervenir y separar a los involucrados.
De acuerdo con el relato oficial, los efectivos apartaron a uno de los detenidos, pero los otros nueve reaccionaron contra el personal policial.
“Cuando el personal policial quiso poner orden fueron tomados de rehenes un subcomisario, un inspector y un oficial mayor”, detalló Giménez.
Durante los primeros momentos del incidente, los agentes consiguieron recuperar la libertad de dos de los policías, mientras que un oficial mayor permaneció retenido por los internos.
La situación obligó a desplegar un operativo especial para negociar su liberación y evitar que el conflicto se extendiera a otros sectores del establecimiento.
Los presos le robaron el celular a un policía y le vaciaron las cuentas
Uno de los aspectos más graves del episodio fue el robo sufrido por el oficial mayor que permaneció retenido durante el motín.
Según informó el ministro de Seguridad, los detenidos se apoderaron del teléfono celular del efectivo y lo utilizaron para realizar operaciones sobre sus cuentas.
“El celular que usaron es el que le robaron al oficial mayor que estaba retenido. Le vaciaron todas las cuentas, por eso también la acusación de robo”, afirmó Giménez.
El funcionario explicó que los internos habían retenido al policía con la intención de utilizarlo como elemento de presión durante el conflicto.
“Lo tomaron de rehén para negociar, pero no negociaron nada”, sostuvo.
Giménez aseguró que los involucrados serán acusados por robo, privación ilegítima de la libertad y amenazas, hechos que se sumarán a las causas por las cuales permanecían detenidos.
El ministro sostuvo que las nuevas imputaciones podrían agravar su situación penal, aunque las eventuales penas deberán ser determinadas por la Justicia.
El operativo para liberar al último policía retenido
Frente a la situación, las autoridades porteñas conformaron un comité de crisis integrado por representantes del Ministerio de Seguridad, la jefatura de la Policía de la Ciudad, Bomberos y el Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME).
El objetivo fue coordinar la intervención, preservar la integridad física de los agentes y los detenidos y evitar posibles intentos de fuga.
Durante el procedimiento, los equipos de seguridad mantuvieron el establecimiento bajo control mientras se desarrollaban las gestiones para liberar al oficial mayor.
“Los detenidos no tenían armas blancas. La negociación era para preservar la integridad policial. Todos actuaron perfectamente. Se encerró todo para que no haya evasiones”, aseguró Giménez.
Durante la tarde, personal de la Fiscalía se presentó en el lugar y finalmente se consiguió la liberación del policía que permanecía retenido.
Concluida esa instancia, las fuerzas de seguridad retomaron el control completo de la alcaidía.
El operativo fue coordinado en el lugar por el ministro Horacio Giménez y el jefe de la Policía de la Ciudad, Diego Casaló.
Participaron efectivos de Alcaidías, DUTIA, DOEM, Cibercrimen, Asuntos Internos, Policía Científica, Cuerpo de Negociadores, Comunal, Cuerpo de Psicólogos, Explosivos y Bomberos, además del SAME.
La intervención judicial quedó a cargo de la Unidad de Flagrancia Este de la Ciudad, encabezada por Federico Tropea.
No hubo heridos y la alcaidía permanecerá cerrada
Una vez finalizado el procedimiento, las autoridades confirmaron que todos los policías y detenidos fueron sometidos a controles médicos.
“Los reclusos que formaron parte de esto están detenidos. No hay ninguna persona herida. Ya fueron revisados todo el personal policial y los reclusos por el SAME”, señaló el ministro.
Giménez agregó que también intervinieron médicos legistas para realizar las evaluaciones correspondientes e incorporar sus conclusiones a las actuaciones judiciales y administrativas.
“Ahora están los médicos legistas que van a formar parte del sumario para las actuaciones correspondientes”, explicó.
El Gobierno de la Ciudad decidió que la Alcaidía 1 de Lavalle permanecerá cerrada temporalmente y que la totalidad de los internos será trasladada a otros establecimientos.
Por el momento, no se informó cuánto tiempo durará el cierre ni cuáles serán las dependencias que recibirán a los detenidos.
La investigación judicial deberá reconstruir las responsabilidades individuales de los participantes del motín, determinar las circunstancias del robo denunciado por el oficial mayor y establecer las imputaciones correspondientes por la retención de los efectivos policiales.
