El indicador de la Cámara Argentina de Comercio retrocedió 1,1% interanual y acumula una baja de 0,4% durante 2026. Transporte y vehículos encabezó las caídas, mientras el financiamiento a los hogares perdió impulso.
El consumo de los hogares volvió a caer en agosto y continúa sin consolidar una recuperación, pese a la desaceleración de la inflación y una leve mejora mensual de los ingresos reales. El Indicador de Consumo (IC) elaborado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) retrocedió 1,1% interanual y bajó 0,8% frente a julio en términos desestacionalizados.
El resultado llevó nuevamente al indicador a terreno negativo en la comparación interanual, después del crecimiento observado durante julio. En los primeros ocho meses de 2026, el consumo acumula una contracción del 0,4% frente al mismo período del año pasado.
La evolución de los últimos meses muestra además un escenario de estancamiento. Desde fines de 2024, el consumo desestacionalizado alterna avances y retrocesos sin lograr superar de manera sostenida los niveles alcanzados previamente. En agosto quedó 2,1% por debajo del máximo registrado a comienzos de 2025.
La dinámica ocurre en un contexto en el que la desaceleración de los precios comenzó a aliviar parcialmente los ingresos de las familias, pero todavía no alcanza para impulsar de manera generalizada las compras. A esa situación se suma un menor dinamismo del crédito, especialmente relevante para los bienes que requieren mayores desembolsos.
Los ingresos mejoraron en agosto, pero el consumo volvió a caer
La CAC estimó que el ingreso nominal promedio por hogar alcanzó los $3.317.000 en agosto, lo que implicó una mejora real del 0,5% frente a julio.
El movimiento coincidió con una nueva desaceleración de la inflación. El Índice de Precios al Consumidor avanzó 1,7% mensual en agosto, por debajo del 2,1% registrado durante julio, mientras que la variación interanual descendió hasta el 33,5%.
La moderación de los precios aparece como uno de los factores que podrían contribuir a una recuperación de los ingresos reales. Sin embargo, hasta agosto esa mejora todavía no se tradujo en un crecimiento sostenido del consumo.
La CAC señaló que el ingreso disponible mostró caídas interanuales durante los últimos meses, aunque aclaró que la comparación se realiza contra un período de 2025 en el que los hogares ya habían recuperado parte del terreno perdido durante 2024.
En ese escenario, la evolución de la inflación durante los próximos meses será una de las variables determinantes para establecer si los ingresos consiguen recuperar capacidad de compra suficiente para trasladarse al consumo.
La actividad económica y el consumo avanzan a velocidades diferentes
Otro de los elementos destacados por el informe es la divergencia entre el nivel general de actividad y las compras de los hogares.
Durante 2024, el Indicador de Consumo y el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostraron variaciones interanuales negativas. En 2025, ambos indicadores recuperaron terreno y predominaron los registros positivos, aunque comenzaron a aparecer diferencias en determinados meses.
Ese desacople volvió a observarse durante 2026. En junio, último período para el que la CAC realizó la comparación, la actividad económica creció 2,7% interanual mientras el consumo cayó 1,2%.
Para la entidad, parte de esa diferencia responde a la heterogeneidad de la recuperación económica. El desempeño de los distintos sectores no necesariamente repercute con la misma intensidad sobre los ingresos y las decisiones de compra de las familias.
Transporte y vehículos encabezaron las caídas
El resultado general de agosto estuvo condicionado por fuertes diferencias entre los componentes del indicador.
El mayor retroceso correspondió a transporte y vehículos, con una caída del 11,4% interanual. Solo ese rubro restó 1,5 puntos porcentuales al resultado general.
Uno de los principales factores fue el mercado automotor. Los patentamientos de automóviles disminuyeron 18,6% frente a agosto del año pasado, una contracción que impactó directamente sobre el desempeño del segmento.
También cayó recreación y cultura, con una baja interanual del 8,2% y una incidencia negativa de 0,7 puntos porcentuales. El rubro volvió así a terreno negativo después de haber registrado previamente una mejora y mantuvo el comportamiento irregular observado durante 2026.
En sentido contrario, indumentaria y calzado avanzó 4,9% interanual y aportó 0,3 puntos porcentuales al índice. La CAC advirtió, sin embargo, que el crecimiento estuvo influenciado por una baja base de comparación, dado que agosto de 2025 había registrado un nivel inferior al del mismo mes de 2024.
También creció vivienda, alquileres y servicios públicos, con un incremento estimado del 4,8% y una contribución positiva de 0,9 puntos porcentuales. La mayor demanda eléctrica explicó buena parte del avance.
El resto de los componentes considerados por la CAC retrocedió en conjunto 0,2% interanual. La comparación de más largo plazo muestra además que el consumo de esos rubros se encuentra apenas por encima del nivel registrado en agosto de 2019, antes de la pandemia.
El menor acceso al crédito pone un límite a los bienes durables
Además de los ingresos, la evolución del financiamiento de los hogares aparece como una de las claves para explicar el comportamiento del consumo.
Después de una expansión significativa durante 2024 y 2025, el crédito comenzó a perder impulso. En aquellos dos años habían avanzado las tarjetas y los préstamos personales, prendarios e hipotecarios, ampliando las posibilidades de financiar compras.
Durante 2026, la tendencia cambió. Las tarjetas de crédito y los préstamos personales y prendarios comenzaron a registrar un retroceso leve pero persistente, luego del estancamiento observado hacia finales del año pasado.
El crédito hipotecario fue la excepción. Mantuvo una trayectoria ascendente, aunque a un ritmo más moderado que anteriormente.
El freno del financiamiento tiene especial incidencia sobre los bienes durables, cuyas compras suelen depender en mayor medida de la posibilidad de acceder a cuotas o préstamos.
Esa relación aparece reflejada en algunos indicadores sectoriales. Tanto los patentamientos de automóviles como el consumo de electrodomésticos se contrajeron durante 2026.
El mercado inmobiliario presentó una dinámica diferente. Las escrituras dejaron de crecer durante los últimos meses, pero lograron conservar los elevados niveles alcanzados durante los dos años anteriores, en línea con la continuidad de la expansión del crédito hipotecario.
El consumo masivo también cayó en la comparación interanual
Los productos de consumo masivo tampoco muestran hasta ahora una recuperación sostenida.
El último dato incorporado por la CAC corresponde a julio, cuando el consumo de bienes de alta rotación o FMCG cayó 2,6% interanual.
La medición mensual, sin embargo, mostró una mejora. En términos desestacionalizados, el consumo masivo aumentó 4,2% frente a junio, otra señal de la volatilidad que caracterizó al indicador durante el año.
El escenario deja así una combinación de señales. La inflación desacelera y los ingresos tuvieron una mejora real mensual, pero el consumo continúa por debajo de sus máximos recientes y el crédito perdió fuerza.
La evolución de esas variables será determinante para los próximos meses. Por ahora, los primeros ocho meses de 2026 mantienen al consumo en terreno negativo y muestran que la recuperación de la actividad económica todavía no se trasladó de manera homogénea a las compras de las familias.
