El indicador aumentó 4,1 puntos frente a fines de 2025, mientras que la indigencia avanzó al 7,5%. Los ingresos familiares crecieron por debajo de las canastas básicas y el 44,5% de los menores de 14 años quedó bajo la línea de pobreza.
La pobreza volvió a crecer en la Argentina durante el primer semestre de 2026 y alcanzó al 32,3% de las personas, 4,1 puntos porcentuales por encima del 28,2% registrado en la segunda mitad de 2025. La indigencia también aumentó y pasó del 6,3% al 7,5%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El dato marca un cambio de tendencia después de tres semestres consecutivos de caída de la pobreza. El indicador había descendido desde el 52,9% registrado en la primera mitad de 2024 hasta 38,1% en el segundo semestre de ese año, 31,6% en la primera mitad de 2025 y 28,2% entre julio y diciembre pasado.
En términos de hogares, el 24,4% quedó por debajo de la línea de pobreza, mientras que el 5,6% se ubicó bajo la línea de indigencia. La medición oficial comprende los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares.
Si el porcentaje de pobreza se extrapola a la población total del país, equivale a alrededor de 15,5 millones de personas, mientras que la indigencia alcanzaría a unos 3,6 millones. Se trata de una estimación a partir de las tasas del INDEC y no de una cantidad de personas relevada directamente por el organismo.
La pobreza infantil llegó al 44,5%
Los datos muestran nuevamente una incidencia mayor entre los sectores más jóvenes. El 44,5% de los niños y adolescentes de hasta 14 años vivía en hogares pobres durante la primera mitad del año.
Entre las personas de 15 a 29 años, la pobreza alcanzó el 36,9%, mientras que descendió al 28,8% entre los adultos de 30 a 64 años y al 14,8% entre quienes tenían 65 años o más.
La evolución también fue dispar entre las distintas regiones del país. El Noreste registró la mayor incidencia de pobreza, con 41,5%, seguido por Cuyo, con 36,7%. En el Gran Buenos Aires alcanzó el 32,1%, aunque con una diferencia marcada entre la Ciudad de Buenos Aires, donde se ubicó en 13,9%, y los partidos del conurbano, con 36,9%.
La región Pampeana registró un 30,3%, el Noroeste 31,5% y la Patagonia presentó el menor nivel regional, con 28,4%.
Entre los aglomerados urbanos, Concordia volvió a registrar el porcentaje más elevado, con 56,2% de su población bajo la línea de pobreza. Le siguieron Gran Resistencia, con 48,6%, y Posadas, con 42,2%.
Los ingresos crecieron menos que las canastas básicas
Uno de los datos centrales para explicar el aumento frente al semestre anterior fue el deterioro de la relación entre los ingresos familiares y el costo de las canastas utilizadas para determinar las líneas de pobreza e indigencia.
Durante el período analizado, el ingreso per cápita familiar aumentó en promedio 11,5%, mientras que la Canasta Básica Alimentaria subió 21,4% y la Canasta Básica Total avanzó 19,6%.
Esa diferencia redujo la capacidad de compra de los hogares y contribuyó al incremento de ambos indicadores.
Entre las familias pobres, la brecha de pobreza llegó al 35,9%. El ingreso total familiar promedio fue de $922.755, frente a una Canasta Básica Total promedio de $1.440.395 para esos hogares.
En junio, la CBT correspondiente al hogar de referencia utilizado por el INDEC alcanzó los $1.531.473. Esta canasta incorpora, además de alimentos, gastos esenciales como transporte, vestimenta, salud y educación y determina el umbral estadístico de pobreza.
Caputo destacó la caída frente al pico de 2024
Tras conocerse las cifras, el ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció el aumento frente al semestre anterior pero puso el foco en la comparación con la primera mitad de 2024.
Según destacó el funcionario, la pobreza pasó del 52,9% en el primer semestre de 2024 al 32,3% actual, mientras que la indigencia descendió en ese período del 18,1% al 7,5%.
La comparación muestra dos movimientos diferentes según el período que se tome como referencia. Frente al pico de la primera mitad de 2024, la pobreza permanece 20,6 puntos porcentuales por debajo. Sin embargo, frente al segundo semestre de 2025, el último dato supone un incremento de 4,1 puntos.
Qué factores explican el aumento de la pobreza
La evolución de los ingresos aparece entre las principales variables detrás del cambio registrado durante la primera mitad del año. La recuperación del ingreso real perdió impulso, mientras las canastas utilizadas para medir pobreza e indigencia avanzaron por encima de los recursos de los hogares.
A esa dinámica se sumaron un mercado laboral con menor generación de empleo formal y un mayor peso de modalidades de ocupación de menores ingresos. Especialistas también señalaron la pérdida de capacidad de algunas transferencias sociales para compensar el encarecimiento de los gastos básicos.
El deterioro coincidió, además, con un debilitamiento de la actividad económica. El INDEC informó que en julio el Estimador Mensual de Actividad Económica cayó 1,4% interanual y 2,9% frente a junio en términos desestacionalizados, aunque ese dato corresponde al período inmediatamente posterior al semestre medido por pobreza.
El resultado del primer semestre interrumpió así la caída que el indicador había registrado desde el máximo de comienzos de 2024. La pobreza permanece considerablemente por debajo de aquel pico, pero volvió a crecer tanto en la comparación semestral como frente al 31,6% registrado en la primera mitad de 2025.
