El Presidente definió la soberanía sobre las islas como una “causa nacional”, cuestionó la capacidad de Naciones Unidas para hacer cumplir sus resoluciones y apuntó contra el avance del proyecto petrolero Sea Lion. También convocó al Reino Unido a retomar las negociaciones.
El presidente Javier Milei volvió a colocar el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas en el centro de la agenda internacional durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. El mandatario definió la cuestión como una “causa nacional”, cuestionó la actuación del organismo durante las últimas décadas y advirtió que la Argentina avanzará con medidas propias frente a la explotación de recursos naturales en el área en disputa.
“La Argentina no se va a sentar a esperar a que la ONU y la comunidad internacional estén a la altura de su propio mandato, y va a tomar cartas en el asunto”, sostuvo Milei durante su exposición.
El Presidente vinculó directamente su reclamo con el avance del proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte, y cuestionó las licencias otorgadas por el Reino Unido para desarrollar actividades hidrocarburíferas que el Gobierno argentino considera ilegales e ilegítimas.
La intervención se produjo después de varias semanas en las que la Casa Rosada intensificó su estrategia diplomática, administrativa y judicial alrededor de Malvinas, con procedimientos sancionatorios contra empresas y personas vinculadas a operaciones hidrocarburíferas y el envío al Congreso de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
Milei cuestionó a la ONU por Malvinas
Durante su discurso, Milei utilizó el conflicto por las islas para cuestionar la capacidad de Naciones Unidas de trasladar sus resoluciones al terreno concreto.
“Malvinas es para nosotros una causa nacional”, afirmó el Presidente, quien sostuvo que el caso también representa una prueba sobre la distancia que puede existir entre las decisiones adoptadas por las instituciones internacionales y su aplicación efectiva.
El mandatario recordó la Resolución 31/49 de la Asamblea General de Naciones Unidas, aprobada en 1976, que insta a la Argentina y al Reino Unido a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en la situación mientras permanezca pendiente el proceso de negociación.
Milei sostuvo que, pese a esa resolución, continuaron produciéndose acciones unilaterales y puso como ejemplo el desarrollo de Sea Lion.
“¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos, pero impotente frente a la realidad?”, planteó ante la Asamblea General.
El Presidente también convocó al Reino Unido a retomar las negociaciones para encontrar una solución a la disputa de soberanía y aseguró que el Gobierno eligió una defensa “pacífica, práctica y efectiva” del reclamo argentino.
Sea Lion quedó en el centro del reclamo argentino
El avance del proyecto Sea Lion se convirtió durante las últimas semanas en uno de los principales argumentos del Gobierno para endurecer su estrategia sobre Malvinas.
El desarrollo contempla la extracción de petróleo en la Cuenca Malvinas Norte mediante licencias otorgadas por autoridades británicas y rechazadas por la Argentina.
Milei sostuvo ante Naciones Unidas que cualquier actividad realizada sin autorización argentina constituye un acto ilícito según la posición jurídica sostenida por el país.
El Gobierno ya había utilizado ese argumento para avanzar con una batería de medidas. A comienzos de septiembre reglamentó mediante el Decreto 868/2026 el régimen de sanciones previsto por la Ley 26.659 y posteriormente inició procedimientos contra decenas de personas humanas y jurídicas vinculadas con actividades hidrocarburíferas en la zona.
La Casa Rosada también envió al Congreso el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que busca ampliar las herramientas disponibles para sancionar a quienes participen directa o indirectamente de la explotación de recursos naturales que la Argentina considera ilegítima.
La advertencia de Milei ante las empresas petroleras
El discurso ante la ONU buscó trasladar también la presión argentina al sector privado involucrado en los proyectos hidrocarburíferos.
Milei recordó que el Gobierno presentó notas de desaliento, inició acciones jurídicas y puso en marcha sanciones contra empresas y proveedores relacionados con operaciones no autorizadas por la Argentina.
El Ejecutivo pretende que las restricciones alcancen no solamente a las compañías que exploten directamente los recursos sino también a proveedores y otros actores que participen de la cadena.
De esta manera, la administración libertaria intenta aumentar el costo económico y jurídico para las compañías que evalúen involucrarse en proyectos en las aguas circundantes a Malvinas.
Duras críticas al funcionamiento de Naciones Unidas
El reclamo por las islas quedó inserto en una crítica más amplia de Milei al funcionamiento de Naciones Unidas.
El Presidente calificó al organismo como una “organización inútil” y cuestionó lo que considera una estructura burocrática incapaz de cumplir algunos de los objetivos para los que fue creada.
Sus críticas también alcanzaron la actuación de organismos internacionales en materia de derechos humanos, la respuesta frente a la pandemia y las discusiones sobre regulación de nuevas tecnologías.
Pese a esos cuestionamientos, Milei aclaró que Argentina continuará participando de los ámbitos multilaterales cuando considere necesaria la cooperación entre países.
“Seguiremos formando parte de los foros multilaterales de buena fe porque hay problemas que requieren trabajo conjunto”, afirmó, aunque advirtió que su Gobierno no equipara cooperación internacional con subordinación.
Con Malvinas como uno de los principales ejes de su tercera intervención ante la Asamblea General, Milei trasladó así al escenario de Naciones Unidas la nueva estrategia que el Gobierno comenzó a desplegar durante septiembre frente al avance de la explotación petrolera en el Atlántico Sur.
