La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ANCEFN) expresó su “profunda preocupación” por los despidos registrados en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y cuestionó la política científica del Gobierno de Javier Milei. A través de un comunicado, la entidad advirtió que el desfinanciamiento del sistema científico y tecnológico está provocando una “grave fuga de cerebros” y compromete el desarrollo estratégico del país.
El pronunciamiento se conoció en medio del conflicto que atraviesa la CNEA tras la decisión del Gobierno de no renovar decenas de contratos, una medida que también generó fuertes cuestionamientos por parte de los trabajadores y de la comunidad científica.
La advertencia de la Academia sobre el sistema científico
En un documento fechado el 3 de julio, la Academia sostuvo que la ciencia y la tecnología deben ser consideradas políticas de Estado y advirtió que el deterioro de las capacidades construidas durante décadas pone en riesgo la innovación, la salud pública, el desarrollo económico y la soberanía tecnológica.
“La ciencia y la tecnología constituyen políticas de Estado cuya continuidad trasciende los gobiernos”, señaló la institución, al tiempo que cuestionó dos decisiones adoptadas por la administración nacional: la no renovación de contratos en la CNEA y la suspensión de nuevos ingresos a la Carrera del Investigador Científico del CONICET.
Críticas por los despidos en la CNEA
Uno de los principales cuestionamientos estuvo dirigido a la situación de la Comisión Nacional de Energía Atómica.
La Academia definió a la CNEA como una de las instituciones científicas más prestigiosas del país y recordó que el desarrollo nuclear argentino permitió posicionar a la Argentina entre los principales referentes internacionales, tanto en materia de generación eléctrica como en aplicaciones vinculadas a la medicina y la salud.
En ese contexto, sostuvo que el “vaciamiento” del organismo forma parte de un proceso más amplio de desmantelamiento del sistema científico nacional.
El conflicto comenzó luego de que el presidente de la CNEA, Martín Porro, confirmara la no renovación de 61 contratos, una cifra inferior a la denunciada por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), que había hablado de cerca de un centenar de desvinculaciones.
Desde el organismo oficial aseguraron que la medida afectó principalmente a personal administrativo incorporado durante 2023. Sin embargo, trabajadores alcanzados por la decisión sostuvieron públicamente que cumplían funciones de mantenimiento en áreas vinculadas con la actividad nuclear.
También cuestionaron la situación del CONICET
La Academia también manifestó preocupación por la paralización de los ingresos a la Carrera del Investigador Científico del CONICET.
Según el documento, la medida interrumpe el proceso de formación de profesionales altamente especializados, luego de más de una década de estudios universitarios y doctorales, y obliga a muchos investigadores a buscar oportunidades laborales fuera del país.
Además, la institución señaló que la reducción de subsidios otorgados por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) agrava aún más el panorama para los equipos científicos.
Repudio al operativo durante las protestas
Otro de los puntos del comunicado estuvo referido al despliegue de fuerzas de seguridad durante las manifestaciones realizadas en la CNEA.
La Academia expresó su rechazo a la intervención policial y de Gendarmería durante las protestas y afirmó que las imágenes observadas “remiten a las épocas más oscuras” de la historia argentina y no deberían repetirse en democracia.
“La ciencia ha sido agredida”
El vicepresidente de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Galo Soler Illia, profundizó las críticas durante una entrevista radial.
El investigador sostuvo que el sistema científico atraviesa un fuerte deterioro desde hace dos años y medio y cuestionó las descalificaciones dirigidas hacia la comunidad científica.
También afirmó que los salarios de los investigadores perdieron entre un 40% y un 45% de poder adquisitivo respecto de noviembre de 2023 y aseguró que muchos jóvenes científicos perciben ingresos por debajo de la línea de pobreza pese a contar con formación de posgrado y haber superado los concursos del CONICET.
Advierten por un éxodo de investigadores
Soler Illia sostuvo además que la falta de financiamiento afecta directamente la posibilidad de desarrollar investigaciones y termina impulsando la salida de profesionales altamente calificados.
Según estimó, alrededor de 2.000 investigadores jóvenes habrían abandonado el sistema científico entre quienes solicitaron licencias o dejaron definitivamente el CONICET, aunque aclaró que no existe una medición oficial consolidada.
“Es un éxodo”, resumió el científico, quien además cuestionó que las decisiones adoptadas sobre la CNEA se hayan tomado sin consultar a especialistas del sector.
Mientras el Gobierno sostiene que las medidas forman parte de un proceso de reorganización y reducción del gasto público, las principales instituciones científicas del país advierten que el ajuste podría tener consecuencias de largo plazo sobre la capacidad de investigación, innovación y desarrollo tecnológico de la Argentina.
