La situación política del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, volvió a exponer las tensiones internas dentro de La Libertad Avanza. Mientras la oposición avanza con un pedido de interpelación en el Senado, el funcionario decidió convocar a los senadores oficialistas a una serie de reuniones en la Casa Rosada para explicar personalmente su situación y reforzar apoyos de cara a una semana clave para el Gobierno.
Los encuentros se realizarán este miércoles en tres turnos distintos y tendrán lugar pocas horas antes de la reunión de Labor Parlamentaria, donde se definirá la estrategia legislativa para enfrentar el proyecto impulsado por el bloque peronista que conduce José Mayans.
La ofensiva opositora busca que el Senado apruebe una interpelación a Adorni por la controversia generada tras las modificaciones realizadas en sus declaraciones juradas y las investigaciones judiciales que involucran a integrantes de su entorno familiar. La iniciativa amenaza con paralizar buena parte de la agenda parlamentaria del oficialismo.
Reuniones para contener la crisis
Desde el entorno del jefe de Gabinete admiten que la convocatoria tiene un doble objetivo. Por un lado, transmitir tranquilidad a los legisladores libertarios y explicar los argumentos con los que pretende defenderse de los cuestionamientos opositores. Por otro, intentar recuperar el control político de una agenda legislativa que quedó condicionada por el avance del pedido de interpelación.
Sin embargo, la convocatoria no generó entusiasmo unánime dentro del bloque oficialista. Algunos senadores expresaron en privado su incomodidad con la reunión y relativizaron el impacto político que pueda tener una foto de respaldo al funcionario.
La preocupación de varios legisladores radica en que la iniciativa sea interpretada como un intento de blindaje político en un momento particularmente delicado para el Gobierno.
La disputa por el reglamento del Senado
El punto central de la discusión pasa por la interpretación reglamentaria que deberá resolver el Senado.
La semana pasada, durante una reunión de Labor Parlamentaria, se había alcanzado un entendimiento según el cual la eventual interpelación a Adorni podría habilitarse con mayoría absoluta. Esa posición fue avalada por la presidenta del bloque oficialista, Patricia Bullrich, y generó malestar dentro del karinismo.
Ahora, la Casa Rosada intenta modificar ese criterio y sostiene que el proyecto debería requerir una mayoría agravada de dos tercios para poder ser tratado sobre tablas, una diferencia que podría resultar determinante para frenar la iniciativa opositora.
La reinterpretación reglamentaria permitiría ganar tiempo y evitar una votación que hoy aparece cargada de incertidumbre para el oficialismo.
El avance del karinismo sobre el Senado
Detrás de la discusión reglamentaria también asoma una disputa de poder dentro del propio oficialismo.
En las últimas semanas comenzaron a ganar protagonismo en las negociaciones parlamentarias el ministro del Interior, Diego Santilli, y el armador político libertario Eduardo Menem, conocido en la estructura partidaria como “Lule” Menem.
Ambos dirigentes intensificaron los contactos con bloques dialoguistas y gobernadores, una tarea que históricamente estaba bajo la órbita de Bullrich.
En el entorno de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, consideran que la conducción del Senado necesita una estrategia más alineada con las prioridades de la Casa Rosada. Por eso impulsan una mayor participación de sus propios operadores políticos.
La movida es observada con recelo por el sector que responde a Bullrich, donde interpretan que existe un intento de limitar su influencia dentro de la Cámara alta.
Una agenda legislativa paralizada
La disputa por el futuro de Adorni ya comenzó a impactar sobre proyectos considerados prioritarios para el Gobierno.
Entre las iniciativas que quedaron relegadas aparecen la reforma electoral promovida por el presidente Javier Milei, el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada impulsado por Federico Sturzenegger y varios pliegos judiciales que el oficialismo busca acelerar.
La Casa Rosada teme que la discusión sobre el jefe de Gabinete monopolice la actividad parlamentaria durante las próximas semanas y complique la aprobación de iniciativas consideradas estratégicas para la segunda mitad del año.
Una definición clave para el Gobierno
La reunión de Labor Parlamentaria prevista para esta tarde será observada con máxima atención por el oficialismo.
Si prospera la postura impulsada por Bullrich y la oposición logra mantener la interpretación de mayoría absoluta, el camino hacia una interpelación de Adorni quedará considerablemente allanado.
Si, en cambio, La Libertad Avanza consigue imponer el criterio de los dos tercios, el Gobierno obtendrá oxígeno político y tiempo para reorganizar su estrategia.
Lo que está en juego no es únicamente el futuro inmediato del jefe de Gabinete. La discusión también pone a prueba el equilibrio de fuerzas dentro del oficialismo y la capacidad de la Casa Rosada para sostener el control de un Senado donde cada voto puede resultar decisivo.
