La oposición busca avanzar con una moción de censura contra el jefe de Gabinete tras sus declaraciones sobre activos omitidos en su declaración jurada. El oficialismo enfrenta una prueba clave en la Cámara alta y todas las miradas apuntan a Patricia Bullrich.
La situación política de Manuel Adorni sumó un nuevo capítulo de tensión en el Congreso. Tras la polémica generada por la rectificación de su declaración jurada y las explicaciones que brindó públicamente sobre activos que no había informado, sectores de la oposición reactivaron iniciativas para interpelarlo y promover una moción de censura que podría derivar en un pedido formal de remoción.
El escenario más delicado para el jefe de Gabinete no se encuentra hoy en la Cámara de Diputados sino en el Senado, donde el peronismo intenta construir una mayoría que habilite el tratamiento de un proyecto para convocarlo al recinto y exigir explicaciones sobre su situación patrimonial, en paralelo a la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito.
La clave política del proceso pasa por una figura: Patricia Bullrich.
El Senado se convierte en el principal frente de batalla
La bancada peronista que conduce José Mayans presentó un proyecto para citar a Adorni al Senado. La iniciativa contempla que, una vez aprobada, el funcionario tenga un plazo de siete días para comparecer ante el pleno de la Cámara.
Como ocurre con otros expedientes impulsados por la oposición, el proyecto carece de dictamen de comisión, por lo que requiere una mayoría especial de dos tercios para ser tratado sobre tablas.
Sin embargo, el contexto parlamentario podría facilitarle el camino al peronismo.
El oficialismo tenía previsto convocar a una sesión para avanzar con el proyecto de protección de la propiedad pública impulsado por el ministro Federico Sturzenegger. Si esa sesión finalmente se realiza, la oposición tendría resuelto uno de los principales obstáculos: el quórum para abrir el recinto.
En ese escenario, Mayans podría solicitar el tratamiento inmediato del expediente contra Adorni y obligar a los bloques aliados del Gobierno a fijar posición.
La incómoda situación de los aliados
La estrategia opositora busca colocar bajo presión a los principales socios legislativos de la Casa Rosada.
Tanto el PRO como sectores de la UCR expresaron cuestionamientos públicos hacia Adorni luego de que reconociera haber omitido información patrimonial que posteriormente incorporó en una declaración rectificativa.
El caso generó incomodidad especialmente en el partido amarillo, donde algunos dirigentes reclamaron explicaciones más contundentes e incluso deslizaron que el Presidente debería evaluar la continuidad del funcionario.
La discusión ahora es más compleja. Si acompañan la iniciativa de interpelación, los aliados quedarían alineados con una ofensiva impulsada por el kirchnerismo. Si la rechazan, podrían ser acusados de convertirse en defensores políticos de Adorni.
Ese dilema divide posiciones dentro de ambos espacios y explica por qué la definición todavía permanece abierta.
El rol de Patricia Bullrich
En medio de esa disputa aparece la figura de Patricia Bullrich, quien administra los tiempos parlamentarios del oficialismo en el Senado y tiene una influencia determinante sobre la agenda de sesiones.
La ministra ya había tomado distancia del jefe de Gabinete cuando calificó la situación como una “omisión ética” y reclamó explicaciones públicas sobre su patrimonio.
Ese antecedente alimentó las especulaciones dentro del Congreso acerca de cuál será su postura frente a una eventual ofensiva opositora.
Los sectores que impulsan la interpelación consideran que Bullrich podría habilitar el funcionamiento del recinto bajo la cobertura de otros proyectos legislativos, permitiendo luego que la oposición intente incorporar el caso Adorni al temario.
La reunión de Labor Parlamentaria prevista para las próximas horas aparece como una instancia decisiva para conocer si el oficialismo buscará bloquear la discusión o si, por el contrario, permitirá que el tema llegue al recinto.
Diputados también avanza, pero con más obstáculos
Mientras tanto, en la Cámara baja, Unión por la Patria, la izquierda, la Coalición Cívica y sectores de Encuentro Federal impulsan una estrategia similar.
La oposición solicitó una sesión especial para avanzar con proyectos de interpelación y moción de censura contra el jefe de Gabinete. Sin embargo, allí enfrenta dificultades mayores para reunir el quórum y las mayorías especiales necesarias para habilitar el tratamiento.
Por esa razón, los impulsores de la iniciativa buscan al menos emplazar a las comisiones correspondientes y mantener el tema dentro de la agenda parlamentaria.
Un conflicto que trasciende la investigación judicial
La ofensiva legislativa se aceleró después de que Adorni reconociera públicamente la existencia de activos que no figuraban en sus declaraciones patrimoniales anteriores y atribuyera esa situación a una omisión vinculada con ahorros familiares e inversiones en criptomonedas.
Las explicaciones no lograron cerrar la controversia política y terminaron fortaleciendo los cuestionamientos de la oposición, que sostiene que el funcionario brindó información contradictoria entre sus exposiciones públicas y sus intervenciones en el Congreso.
Mientras la Justicia avanza con la investigación sobre su patrimonio, el oficialismo enfrenta ahora un problema adicional: evitar que el caso se transforme en una crisis parlamentaria que erosione a uno de los funcionarios más cercanos al círculo de confianza de Javier Milei.
Por lo pronto, Adorni tiene previsto presentarse el 2 de julio en el Senado para brindar su primer informe de gestión. Si la ofensiva opositora no prospera antes de esa fecha, ese encuentro podría convertirse en el primer cara a cara entre el jefe de Gabinete y una Cámara alta que ya comenzó a mostrar señales de creciente incomodidad con su situación política.
