La recalificación de la deuda soberana a “B-” impulsó a los títulos en dólares y llevó al riesgo país a perforar los 440 puntos básicos. El mercado también celebró el dato de inflación de mayo y apuesta a una mayor llegada de inversores institucionales.
Los activos financieros argentinos cerraron otra jornada de optimismo luego de que la calificadora Standard & Poor’s elevara la nota crediticia del país a “B-”, una mejora que permitió a la deuda soberana abandonar la categoría de “riesgo sustancial” y reforzó las expectativas de ingreso de nuevos flujos de inversión.
La reacción más visible se observó en el mercado de renta fija. Los bonos soberanos en dólares registraron subas generalizadas, con mejor desempeño en los títulos de mayor plazo, mientras que el riesgo país medido por JP Morgan descendió hasta los 433 puntos básicos, su nivel más bajo desde mayo de 2018.
El movimiento consolidó una tendencia que el mercado viene siguiendo desde comienzos de año, impulsada por la mejora de las cuentas fiscales, la acumulación de reservas y la desaceleración de la inflación.
El impacto de la mejora crediticia
La decisión de Standard & Poor’s representa un nuevo respaldo para la estrategia económica del gobierno de Javier Milei. Con este cambio, Argentina acumula dos calificaciones de nivel “B-” entre las tres principales agencias internacionales, luego de una mejora similar otorgada semanas atrás por Fitch.
Para los analistas, el cambio tiene implicancias que van más allá del impacto inmediato sobre los precios de los bonos.
Muchos fondos institucionales internacionales operan bajo mandatos que les impiden invertir en países ubicados por debajo de determinadas categorías crediticias. El salto hacia la franja “B” habilita potencialmente el ingreso de capitales que hasta ahora tenían vedada la exposición a activos argentinos.
La expectativa del mercado es que esa ampliación de la base de inversores contribuya a una reducción adicional del riesgo país y facilite el acceso al financiamiento en mejores condiciones.
Qué bonos son los preferidos por el mercado
Dentro del universo de renta fija, los analistas observan una creciente segmentación según el perfil de riesgo de los inversores.
Los más conservadores continúan privilegiando instrumentos de corto plazo, especialmente aquellos con vencimientos previos a 2027, que ofrecen rendimientos moderados en dólares con menor exposición al riesgo político asociado al próximo cambio de gobierno.
En un escalón intermedio aparecen bonos como el AL30 y el AL35, que siguen siendo las alternativas más demandadas por quienes buscan equilibrio entre rendimiento y riesgo.
Por su parte, los inversores más agresivos comenzaron a posicionarse en títulos de mayor duration, como el AL41 y el GD46, apostando a una eventual compresión adicional del riesgo país que impulse una valorización más pronunciada de esos activos.
La inflación también juega a favor
Otro factor que alimentó el clima positivo fue el dato de inflación de mayo difundido por el INDEC.
El Índice de Precios al Consumidor registró un aumento de 2,1%, por debajo de las expectativas del mercado y en su nivel más bajo de los últimos ocho meses.
Sin embargo, el dato que más atención despertó entre los operadores fue la evolución de la inflación núcleo, que descendió a 1,9% mensual y perforó el 2% por primera vez desde septiembre.
Para el mercado financiero, este indicador resulta especialmente relevante porque permite medir la dinámica subyacente de los precios, excluyendo factores estacionales y regulados.
La combinación entre una inflación en descenso y una mejora en la percepción de solvencia del país refuerza la narrativa oficial sobre la consolidación del programa de estabilización económica.
Acciones con comportamiento dispar
Mientras los bonos profundizaron su recuperación, la renta variable mostró una dinámica más moderada.
El índice S&P Merval operó con leves bajas después de haber alcanzado un récord nominal en pesos durante la jornada previa. En Wall Street, los ADR de empresas argentinas exhibieron comportamientos mixtos, aunque el sector financiero volvió a destacarse entre los más favorecidos por el nuevo escenario.
Los bancos aparecen entre los principales beneficiarios potenciales de una reducción sostenida del riesgo soberano, ya que gran parte de su valuación continúa estrechamente vinculada a la percepción de riesgo sobre la economía argentina.
El desafío de sostener la tendencia
Aunque el mercado recibió con entusiasmo la mejora de la calificación y el dato de inflación, los analistas advierten que la continuidad de la tendencia dependerá de la capacidad del Gobierno para sostener los principales pilares del programa económico.
La disciplina fiscal, la acumulación de reservas internacionales, la refinanciación de vencimientos de deuda y la consolidación del proceso de desinflación seguirán siendo variables clave para que la mejora crediticia se traduzca en una reducción estructural del costo financiero del país.
Por ahora, la combinación de una inflación en descenso, un riesgo país en mínimos de ocho años y una mejor percepción de solvencia externa refuerza el optimismo de los inversores y le ofrece al Gobierno una de las señales de respaldo financiero más importantes desde el inicio de la gestión.
