Mientras el Gobierno destaca la desaceleración de la inflación y exhibe algunos indicadores de actividad en recuperación, el panorama dentro del sector industrial continúa marcado por la preocupación. Una encuesta de la Unión Industrial Argentina (UIA) reveló que casi la mitad de las empresas enfrenta dificultades vinculadas a la caída de la demanda interna y que cuatro de cada diez tuvieron problemas para cumplir con sus compromisos financieros durante abril.
El relevamiento, realizado sobre 748 empresas de todo el país, muestra que la recuperación económica aún no logra trasladarse de manera homogénea al entramado productivo. Aunque algunos indicadores reflejan una mejora respecto de los primeros meses del año, gran parte de las firmas continúa operando en un escenario de ventas débiles, capacidad ociosa y crecientes dificultades financieras.
La situación es particularmente sensible para las pequeñas y medianas empresas, que aparecen como las más afectadas por la retracción del mercado interno y la creciente competencia de productos importados.
Una actividad que sigue en terreno contractivo
El Monitor de Desempeño Industrial (MDI) elaborado por la UIA alcanzó en abril los 43,5 puntos, mejorando respecto del trimestre anterior. Sin embargo, el indicador continúa por debajo de los 50 puntos que marcan el límite entre expansión y contracción de la actividad económica.
Además, el nivel registrado se ubicó por debajo del observado un año atrás, lo que refleja que la recuperación continúa siendo parcial y heterogénea entre sectores.
Los datos muestran que el 38% de las empresas relevadas registró una caída en su producción durante el período analizado, mientras que el 45,5% informó una disminución de las ventas en el mercado interno.
A su vez, más de dos de cada diez compañías redujeron su plantilla de trabajadores, una señal de que muchas firmas continúan ajustando costos ante la falta de recuperación de la demanda.
El principal problema ya no son los costos
Uno de los aspectos más relevantes del informe es el cambio en las preocupaciones empresariales.
Durante los últimos años, la inflación y el incremento de costos ocuparon el centro de las inquietudes del sector productivo. Sin embargo, actualmente el principal problema para las empresas es otro: la falta de compradores.
El 49,7% de las firmas identificó la caída de la demanda interna como su principal preocupación, más del doble de quienes señalaron el aumento de costos como el problema más importante.
Dentro de ese escenario, las empresas atribuyen la retracción principalmente a tres factores: la menor demanda de otras industrias, la caída del consumo de los hogares y la paralización de la obra pública.
El dato refleja una realidad que atraviesa a buena parte de la economía: incluso con una inflación más baja, muchas compañías encuentran dificultades para sostener sus niveles de actividad debido al debilitamiento del mercado interno.
Crece la preocupación por las importaciones
Otro de los factores que comenzó a ganar peso entre las preocupaciones empresariales es el avance de los productos importados.
El 15,6% de las empresas consultadas ubicó la competencia externa como su principal problema, una cifra que muestra un crecimiento significativo respecto de los relevamientos realizados un año atrás.
La combinación entre apreciación cambiaria, apertura comercial y caída del consumo está generando una mayor presión sobre numerosos sectores industriales que compiten directamente con bienes importados.
Para muchas empresas, el desafío ya no es solamente sostener los costos de producción, sino también mantener participación en un mercado cada vez más disputado.
Dificultades para pagar impuestos y proveedores
La pérdida de dinamismo de la actividad también comenzó a reflejarse en las finanzas de las compañías.
Según la encuesta, el 44,9% de las empresas tuvo dificultades para afrontar alguno de sus pagos durante abril, incluyendo obligaciones impositivas, compromisos con proveedores, servicios, salarios o deudas financieras.
Las mayores complicaciones se concentraron en el pago de impuestos y proveedores, mientras que las principales consecuencias fueron el aumento del endeudamiento y la necesidad de recurrir a financiamiento de corto plazo.
Incluso, un 6,1% de las firmas reconoció haber tenido atrasos simultáneos en todos esos conceptos, uno de los niveles más elevados registrados en los últimos años.
Expectativas más moderadas para 2026
El informe también muestra un deterioro en las perspectivas empresariales.
Más de siete de cada diez empresas consideran que la situación de su sector es peor que la registrada hace un año. En paralelo, casi dos tercios sostienen que la economía argentina en su conjunto también empeoró respecto de 2025.
En consecuencia, comenzaron a moderarse las expectativas de recuperación para los próximos meses. Menos de la mitad de las compañías espera una mejora de su situación durante 2026, una proporción inferior a la observada en relevamientos anteriores.
La paradoja de la economía real
Los resultados de la encuesta exponen una de las principales tensiones que atraviesa actualmente la economía argentina.
Mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran señales de estabilización y el Gobierno celebra la desaceleración inflacionaria, buena parte del sector industrial continúa enfrentando problemas vinculados con la falta de demanda, la caída de las ventas y la pérdida de rentabilidad.
Para numerosas empresas, el desafío inmediato ya no pasa por aumentar la producción ni por resolver problemas de abastecimiento. La preocupación central es más elemental: encontrar consumidores para los bienes que producen.
En ese contexto, la evolución del consumo interno aparece como una de las variables clave para determinar si la recuperación económica logra consolidarse o si las dificultades que hoy atraviesa la industria terminan profundizándose durante los próximos meses.
