La decisión de Patricia Bullrich de rechazar públicamente el pedido del Gobierno para retirar el pliego de la candidata a jueza María Verónica Michelli volvió a exponer las tensiones que atraviesan a La Libertad Avanza y reactivó las especulaciones sobre las diferencias entre la senadora y el círculo más cercano de Javier Milei. Aunque el Presidente rechazó la renuncia que la dirigente puso a disposición como jefa del bloque oficialista en el Senado, el episodio dejó en evidencia una nueva muestra de autonomía política por parte de una de las figuras más relevantes del oficialismo.
La controversia comenzó cuando Bullrich publicó un mensaje en sus redes sociales para informar que no acompañará la decisión impulsada por el Poder Ejecutivo de retirar el pliego de Michelli. En el mismo mensaje, aclaró que había comunicado previamente su postura al Presidente y sostuvo que ejercerá su “derecho a la objeción de conciencia”.
“Los valores republicanos también son parte del cambio. Mi compromiso con este proyecto es total. Y también lo es mi compromiso con los principios que sostuve toda mi vida”, expresó la senadora.
La publicación tuvo un fuerte impacto dentro del oficialismo porque volvió a mostrar una posición diferenciada respecto de Javier y Karina Milei en un tema sensible para la estrategia política del Gobierno.
Una nueva señal de autonomía
No se trata del primer episodio en el que Bullrich toma distancia de la conducción libertaria. En las últimas semanas ya había reclamado públicamente que el vocero presidencial, Manuel Adorni, presentara su declaración jurada y también participó de debates vinculados a las restricciones que continúan afectando a periodistas acreditados en Casa Rosada.
Dentro del oficialismo reconocen que la dirigente mantiene una relación particular con un sector del electorado que prioriza las cuestiones institucionales y judiciales, un perfil que muchas veces no coincide plenamente con las prioridades políticas de la conducción libertaria.
Sin embargo, en el entorno presidencial observan con preocupación que esos posicionamientos generan cuestionamientos sobre la autoridad política del Presidente y la capacidad del Gobierno para sostener una línea uniforme en temas sensibles.
Cerca de Milei admiten que los movimientos de Bullrich suelen producirse en momentos delicados y que, en más de una oportunidad, terminan generando costos políticos para la Casa Rosada.
El trasfondo judicial de la disputa
La discusión por el pliego de Michelli también abrió otro frente de conflicto dentro del oficialismo. La polémica volvió a poner bajo la lupa el manejo de las designaciones judiciales y reactivó las diferencias entre los sectores que responden a Santiago Caputo y aquellos alineados con Karina Milei.
En la estructura libertaria, la política judicial es administrada principalmente por dirigentes cercanos a la secretaria general de la Presidencia, entre ellos Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem y el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
Desde sectores vinculados al asesor presidencial cuestionan la forma en que se gestionó el caso y consideran que un trámite que debía resolverse sin sobresaltos terminó convirtiéndose en un conflicto político de alto impacto.
Según esa visión, la falta de controles previos sobre los antecedentes y las implicancias políticas del pliego terminó exponiendo innecesariamente al Presidente y a su entorno más cercano.
Del otro lado, quienes responden a Karina Milei relativizan las críticas y sostienen que la decisión de retirar el pliego sigue firme pese a la postura expresada por Bullrich.
“Se va a buscar retirar el pliego. No hay discusión al respecto”, aseguran cerca de la secretaria general.
El Senado y una votación que podría complicar al Gobierno
Mientras tanto, en la Cámara alta crecen las especulaciones sobre una eventual sesión en la que podría tratarse el pliego de Michelli.
Según distintas fuentes parlamentarias, sectores de la oposición dialoguista estarían dispuestos a respaldar la candidatura, lo que abriría la posibilidad de una votación favorable incluso sin el acompañamiento pleno del oficialismo.
Algunos legisladores comparan el escenario con el reciente tratamiento de la continuidad del juez Carlos Mahiques, que consiguió una amplia aprobación con respaldo de distintos bloques políticos.
En ese contexto, la estrategia del Gobierno podría enfrentar nuevas dificultades. Si el Senado avanzara con la aprobación del pliego, el Presidente aún tendría herramientas legales para intentar bloquear el nombramiento y promover un nuevo concurso, aunque una decisión de ese tipo podría derivar en nuevas controversias judiciales.
Una estabilidad cada vez más frágil
El episodio volvió a dejar en evidencia la fragilidad del equilibrio interno que logró construir La Libertad Avanza en los últimos meses.
Tras varias semanas de esfuerzos para mostrar cohesión política y bajar el perfil de las disputas internas, la postura de Bullrich volvió a colocar las diferencias oficialistas en el centro de la escena.
En la Casa Rosada reconocen que nadie tiene incentivos para provocar una ruptura. La senadora sigue siendo una figura clave para sostener la base electoral libertaria y el Presidente mantiene una relación política de confianza con ella.
Sin embargo, también admiten que los desafíos públicos comenzaron a multiplicarse y que cada desacuerdo adquiere una repercusión mucho mayor debido al delicado equilibrio de poder que existe dentro del oficialismo.
Por ahora, el vínculo continúa. Pero la discusión por el pliego de Michelli volvió a demostrar que las tensiones entre Bullrich, los Milei y los distintos sectores de La Libertad Avanza siguen lejos de resolverse.
