Directores de la red de hospitales de la Universidad de Buenos Aires advirtieron que atraviesan una de las crisis más graves de las últimas décadas por la falta de financiamiento nacional. La denuncia fue realizada durante una conferencia de prensa en el Hospital de Clínicas José de San Martín, donde alertaron sobre un “riesgo inminente” para la atención sanitaria.
Según detallaron, en los primeros cinco meses de 2026 no recibieron transferencias correspondientes al presupuesto operativo, lo que compromete el funcionamiento de un sistema que atiende a más de 700 mil personas al año y cumple un rol clave en la formación de profesionales de la salud.
Un sistema al límite
El reclamo alcanza a los seis hospitales que dependen de la UBA, entre ellos el Instituto Roffo, el Lanari y el Vaccarezza, además del hospital odontológico y el de veterinaria. En conjunto, constituyen una red central para la atención, la docencia y la investigación médica.
De acuerdo con las autoridades, la deuda acumulada asciende a unos $80.000 millones, de los cuales una parte significativa debía haberse ejecutado durante el primer cuatrimestre.
“Llevamos cuatro meses del presupuesto anual aprobado sin recibir un solo peso”, explicó Norberto Lafos, director del Instituto Lanari. “Así es imposible sostener la calidad de atención que merecen los pacientes”, agregó.
Ajuste operativo y riesgo de colapso
Ante la falta de fondos, los hospitales recurrieron a medidas de emergencia: postergación de pagos a proveedores, reducción de prestaciones y dependencia de donaciones o ingresos extraordinarios.
El impacto ya se refleja en la operatoria diaria. Según Marcelo Melo, director del Hospital de Clínicas, el establecimiento funciona actualmente al 50% de su capacidad.
“No podemos internar ni avanzar con cirugías programadas si no tenemos insumos”, explicó. También advirtió sobre dificultades para cubrir servicios básicos como limpieza, seguridad o provisión de medicamentos.
Uno de los puntos más críticos es el acceso a insumos esenciales. “Hay productos como el oxígeno que son extremadamente caros. Sin presupuesto, incluso eso empieza a peligrar”, señaló.
Salarios rezagados y tensión laboral
A la falta de financiamiento se suma el deterioro salarial. Según los directores, entre el 70% y el 80% del personal percibe ingresos por debajo de la línea de pobreza.
Los médicos residentes cobran alrededor de $1,5 millones, mientras que enfermeros y personal administrativo se ubican por debajo de ese nivel, lo que agrava la crisis estructural del sistema.
Conflicto en la antesala de una movilización
El reclamo se da en la previa de la marcha federal convocada para el 12 de mayo por el Consejo Interuniversitario Nacional, junto a gremios y organizaciones estudiantiles.
Uno de los ejes del conflicto es la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, cuya vigencia fue ratificada por la Justicia. El Gobierno, sin embargo, presentó recursos para frenar algunos de sus artículos, especialmente los vinculados a recomposición salarial y becas.
La respuesta del Gobierno
Tras las declaraciones de los directores, el Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, rechazó las acusaciones y calificó como “falsas” las denuncias de desfinanciamiento.
Según el comunicado oficial, el Gobierno transfirió “la totalidad de los créditos presupuestarios” previstos en la Ley de Presupuesto 2026, incluyendo los fondos destinados a salud.
Desde la cartera señalaron que el reclamo de la UBA apunta a obtener una asignación adicional de casi $75.000 millones correspondiente a una partida general para hospitales universitarios de todo el país.
“El pedido implica concentrar el 94,5% de esos recursos en una sola institución”, advirtieron, y consideraron “inadmisible” que se intente redefinir la distribución mediante presión pública.
Un conflicto abierto
La disputa expone dos diagnósticos contrapuestos: mientras las autoridades médicas advierten sobre un deterioro crítico del sistema, el Gobierno sostiene que los fondos fueron girados según lo previsto.
Con la atención reducida, salarios rezagados y una movilización en puerta, el conflicto por el financiamiento universitario suma un nuevo capítulo y amenaza con escalar en las próximas semanas.
