La Confederación General del Trabajo (CGT) se movilizó este jueves a Plaza de Mayo en la previa del Día del Trabajador con un mensaje directo al Gobierno de Javier Milei: “Se terminó la paciencia”. La central obrera advirtió que profundizará el conflicto si continúan las políticas de ajuste y el impulso de la reforma laboral.
La protesta se desarrolló en un contexto adverso para el sindicalismo, luego de que la Justicia reactivara aspectos clave de la reforma, lo que modificó el escenario que la CGT había previsto al momento de convocar la movilización.
Una demostración de fuerza en un momento complejo
La concentración frente a la Casa Rosada buscó mostrar capacidad de movilización en medio de cuestionamientos internos por una supuesta “tibieza” frente al avance del Gobierno.
Si bien no colmó completamente la plaza, la central logró reunir a una amplia representación sindical y ocupar las calles aledañas, en una señal de cohesión hacia adentro y hacia el sistema político.
Homenaje al papa Francisco y llamado a la unidad
El acto comenzó con un homenaje al papa Francisco, a un año de su fallecimiento, y continuó con mensajes centrados en la unidad del movimiento obrero.
El sacerdote Lorenzo “Toto” de Vedia pidió “pensar en la unidad más que en las internas” y advirtió que “la realidad es más que el equilibrio fiscal”, en una crítica indirecta al enfoque económico del Gobierno.
Un mensaje duro contra el Gobierno
Los tres secretarios generales —Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello— fueron los encargados de transmitir el mensaje central: rechazo al ajuste y advertencia de mayor conflictividad.
Argüello fue el más contundente: “Tenemos que decir basta a este gobierno corrupto y explotador. Se terminó la paciencia”, lanzó, dejando abierta la posibilidad de nuevas medidas de fuerza, aunque sin anunciar un paro general.
Críticas al modelo económico y social
Desde el escenario, los dirigentes sindicales cuestionaron el impacto social de las políticas oficiales y buscaron disputar el concepto de libertad promovido por el Gobierno.
“No hay libertad cuando no se llega a fin de mes”, afirmó Jerónimo, quien advirtió que el actual modelo “excluye y deja afuera a millones de argentinos”.
En la misma línea, Sola criticó las cifras oficiales sobre pobreza y cuestionó el contraste con la situación en el interior del país.
Señales políticas hacia 2027
Más allá del reclamo coyuntural, la CGT aprovechó la movilización para posicionarse de cara al escenario electoral de 2027.
Sola llamó a avanzar hacia “un nuevo contrato social” con eje en la justicia social, la producción y la distribución del ingreso. “No alcanza solo con protestar, tenemos que dar un paso más”, planteó.
El mensaje estuvo dirigido tanto al Gobierno como a los espacios opositores, en particular al peronismo, que comienza a reorganizarse como alternativa.
Un llamado a la unidad con empresarios
En un giro menos habitual, la central obrera también convocó a las empresas nacionales y a las pymes a construir una agenda común.
“El movimiento obrero no es enemigo de las empresas”, sostuvo Jerónimo, quien propuso fortalecer la articulación para enfrentar el actual contexto económico.
Un conflicto en escalada
La movilización dejó en claro que la CGT endurece su postura frente al Gobierno, en un escenario donde la disputa por la reforma laboral y el rumbo económico promete escalar.
Sin anuncios concretos de nuevas medidas, pero con advertencias explícitas, la central obrera busca recuperar iniciativa política y consolidarse como actor clave en la construcción de una alternativa de poder hacia los próximos años.
