A 50 años del Golpe de Estado en Argentina de 1976, plazas de distintas ciudades del país fueron escenario de multitudinarias movilizaciones encabezadas por organismos de derechos humanos, que recordaron a las víctimas de la última dictadura y cuestionaron con dureza al gobierno nacional.
Las actividades estuvieron lideradas por referentes de Madres de Plaza de Mayo y Abuelas de Plaza de Mayo, quienes participaron de la lectura de un extenso documento final con fuertes críticas al presidente Javier Milei.
Un acto con memoria y mensaje político
Durante la jornada, los organizadores destacaron la importancia de mantener viva la memoria histórica y reivindicaron la lucha de los 30.000 desaparecidos.
“Es necesario unir las luchas para fortalecerlas en tiempos difíciles”, señalaron, al tiempo que recordaron los ideales y proyectos políticos de la generación de los años ‘70.
El documento también estableció un paralelismo entre aquel período y el presente, al advertir sobre el avance de gobiernos de ultraderecha en la región.
Críticas al Gobierno
Uno de los ejes centrales del texto fue el cuestionamiento directo a la administración nacional, a la que acusaron de ser “negacionista” y de desmantelar políticas de Memoria, Verdad y Justicia.
Entre los reclamos, exigieron la apertura de archivos estatales correspondientes al período 1974-1983 para avanzar en las investigaciones judiciales.
Además, denunciaron recortes en organismos clave, como el Banco Nacional de Datos Genéticos y la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad.
Denuncias sobre el modelo político y económico
El documento también vinculó el rumbo económico actual con el aplicado durante la dictadura, al sostener que responde a intereses de grandes grupos empresariales y organismos internacionales.
En ese marco, los organizadores señalaron que el modelo vigente “no puede imponerse sin represión” y denunciaron un avance sobre derechos sociales y políticos.
Reclamo a la dirigencia sindical
Otro de los puntos destacados fue el pedido a la CGT para que impulse un plan de lucha frente a las políticas del Gobierno.
“Necesitamos que las centrales de trabajadores se pongan al frente”, expresaron, al tiempo que reclamaron la convocatoria a un paro general.
Una conmemoración con fuerte contenido actual
La jornada combinó memoria histórica con una clara lectura política del presente. En el cierre, los organizadores convocaron a “levantar las fotos de los desaparecidos” como símbolo de continuidad en la lucha por los derechos humanos.
Las movilizaciones reflejaron no solo la vigencia del reclamo por Memoria, Verdad y Justicia, sino también su proyección en el escenario político actual.
